lunes, 12 de octubre de 2015

Memorias de un superviviente(Dia 2)

Son las siete de la madrugada del diez de octubre del año 2.036. Hace frio en esta casa, mis pies los noto pesados por el frio, al lado mio siguen durmiendo mis hijos y mi esposa(¡Que hermosos estan asi! con esa paz del sueño).
Voy a desayunar, solo hay unos mendrugos de pan y una mantequilla, que tiene pinta de estar un poco oxidada. En una esquina, veo una jarra con un poco de esa rica leche, que tanto me gusta tomar con el cafe por las mañanas, pero que ahora tendre que hacerlo sin cafe.
Oigo un ruido y me sobresalto(¿Que sera?), me levanto de la mesa, cojo la escopeta y voy a mirar. Ufff ¡Menos mal! Era mi mujer, se acaba de levantar(¡Este miedo me matara!). La saludo lo mas afectuosamente posible(lo que el miedo me permite).
Luego veo tras ella a mis hijos que me preguntan si esta pesadilla ya ha pasado. Yo solo alcanzo a contestar que no se ha pasado, pero que dentro de unos días, volverían los prados a ser verdes. Pero, por dentro, ellos saben que ya no viven en ese mundo donde jugaban con sus amigos, donde mi mujer y yo, correteabamos con ellos en los prados. No, ya no es ese mundo.
Ahora, sujetos por las manos, mi familia y yo, salimos a buscar agua, comida y medicamentos(nunca se sabe lo que nos ocurrira).
Vamos por una avenida, la cual, está invadida por vehículos en llamas y escombros de los edificos. Esto ya no parece una ciudad, si no, un bosque de acero, asfalto y cristales rotos.
Llegamos a la tienda de ultramarinos, y vemos el cadaver putrafacto de la señora O'Connor al fondo(¡Pobre señora! ¿Qué te hicieron esos malnacidos?) y cogemos unas latas de conservas, unos medicamentos y muchas garrafas de agua.
Rapidamente, volvemos a nuestra casa, vemos las ventanas destrozadas, pero reforzadas por tablones de madera, y la puerta de nuestra casa, tan bonita como siempre. Entramos y nos dirigimos a la cocina.
En la noche, cenamos en silencio, como si no tuviesemos nada que decir y luego de un rato de hablar, a mi familia, el sueño les empieza a apretar y se van a dormir. Yo me quedaré un rato mas, tengo que vigilar que nadie los haga daño.
Me quedo hasta las 12. Mis párpados me pesan, necesito descansar, mañana sera un dia agotador(como hoy). Dejo de escribir, mañana continuaré.

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