Día LXXIV
Día 15 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
Hoy nos despedimos temporalmente de mi marido y mi hermano,
que se irán hacia el sur, mientras nosotros atacaremos Atenas y las
islas del Egeo, ya que debemos dispersar las fuerzas de los
egertharaigh, dividirlas en dos, aplicando la famosa frase de Julio
Cesar en De Bello Gallico:”Divide et Impera”, es
decir, “Divide y vencerás”. Esto lo hacemos para sacar a
las fuerzas de Egertog de Estambul, ya que nos hemos enterado de que
hay un gran ejercito detrás de esas puertas, de esas puertas que, en
el pasado, fueron de la capital del Imperio Romano de Oriente, o el
Imperio Bizantino. Este es un punto crucial en nuestra estrategia,
puesto que no podemos vencer a Egertog en estos momentos, y menos
teniendo pocas fuerzas como las que tenemos ahora, despues del asedio
a Thanatyr y la escaramuza en el Oráculo, nuestras fuerzas han
mermado. Aunque aun podemos hacerles daño, no tenemos las fuerzas
para atacar Estambul, paro si para las fortalezas menores, como las
del sur de Grecia, o Atenas y las islas del Egeo.
Ahora vamos a Atenas, conmigo esta Erhacos, el conoce mejor la zona
que nosotros, y sabe las debilidades de la fortaleza griega. Según
me dice, el durante muchos años antes de que viniéramos, fue un
montaraz y merodeador de los caminos, asalto a varios grupos pequeños
de exploradores que iban hacia Atenas, hasta me ha dicho que se logro
infiltrar en la fortaleza, asi que el la conoce mejor que nadie, en
estos momentos. Salimos de El Pireo, en unas horas estaremos en
Atenas, dispuestos a aniquilar toda fuerza enemiga en el norte de los
territorios helenos. Mientras mi abuelo, me comenta que debemos
entrar por el sur, ya que apenas lo vigilan, porque no sospechan que
alguien ataque por el sur. También me dicen que es mejor que nos
infiltremos y la ataquemos desde dentro, sin levantar sospechas de
nuestras intenciones. Así que hacemos una ilusión en las mentes de
los guardias, haciéndoles creer que somos guerreros de Egertog, para
acceder fácilmente.
Entonces, cuando estamos en la plaza central de Atenas, empezamos a
esparcir un veneno muy potente mediante bombas de gas activadas por
control remoto, cubriéndonos con mascaras para que no nos afecte, y
salimos de ella, de la fortaleza. Luego avisamos a nuestros
guerreros, de que activen las bombas, están colocadas en lugares
estratégicos, tales como los cuarteles, los graneros, y las reservas
de agua, para contaminar sus víveres, y matar a sus soldados. Nos
vamos a la colina mas cercana, a unos kilómetros de allí, y
esperamos. Cuando empezamos a oír los gritos de dolor de las gentes
de la fortaleza, entramos otra vez, para aniquilar a todas las
personas allí, y debido al veneno, no estarán con fuerzas
suficientes para luchar, ya que las toxinas, afectan al sistema
nervioso, inhibiendo la actividad motora y los ánimos para luchar.
Después de una lucha con poca resistencia, mediante gaseadores,
distribuimos el antídoto, para poder pasara una noche allí, antes
de dirigirnos a las islas, nuestro próximo objetivo. Mañana
seguiré.
Día LXXV
Día 16 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
Después del asedio de ayer, nuestros ojos se ponen en las
islas, grandes originarias de leyendas del mundo antiguo, y
sobretodo, en una, Creta, la cuna de la cultura minoica, una de las
raíces de la Grecia antigua. Para ello, volvemos a El Pireo, y
pedimos al capitán del puerto, que nos deje varias de las
embarcaciones para llegar a Creta, donde Egertog, reconstruyo, aunque
no sabiamente, la capital de los minoicos, Cnosos, aunque la ha
renombrado “Abaddoicos”, u “hogar de Abaddon”, ya que se
rumoreaba que la capital del reino de Abaddon, cuando este vivia en
forma corporal, era esa ciudad. Aunque para muchos es una burda
leyenda de la guerra, se que hay verdad en ella, ya que mi padre nos
hablaba de esa isla, como una isla donde habita la maldad, donde no
hay rastro de bien, pero ¿Para que hablo yo, si ayer hice un acto
terrorista envenenando a toda una ciudad, desde niños hasta
ancianos? Pero bueno, esto es una guerra, y siempre estará en mi
conciencia lo que ocurrió ayer en Atenas.
Tomamos tres galeras y nos dirigimos a Creta. Afortunadamente, la
tecnología pleyadiana nos hace que ocultemos ciertos mecanismos que
nos permite acelerar el viaje hacia Creta y solo nos falten unas
pocas horas, las suficientes para que nadie de los egertharaigh, se
de cuenta de lo que ha pasado allí, o de quien ha estado. Para ello,
tambien usamos un escudo que nos vuelve invisibles, aprovechando los
fenómenos de refracción y de dispersión de la luz, aunque tiene un
pequeño defecto, y es que debe ser en unas condiciones de luz solar,
o lunar, especificas, es decir, debe ser a mediodía o a medianoche.
Por eso, debemos de salir lo antes posible, para que el escudo
empieza tener efecto cuando estemos cerca de esa isla, a la cual
llegaremos al mediodía. Ahora mismo, estamos saliendo del puerto,
menos mal que el día esta soleado, eso nos dará muchísima ventaja,
ya que el escudo, tendrá mayor efecto y nos ocultara mejor que si el
día estuviera nublado, que solo apareceríamos como una sombra.
Llegamos
allí al mediodía, y desembarcamos. Nos dirigimos a Abaddoicos, esta
en la parte alta de la isla, aunque no nos costara llegar, ya que no
hay montañas muy escarpadas o alguna cordillera en esa parte, solo
es una montaña bastante practicable. Cuando subimos por la ladera de
la misma, vemos la fortaleza, una fortaleza que para nada recuerda a
la gloria que hace siglos tuvo, esta ennegrecida por la exposición
al viento, a los humos de las herrerías, y al polvo de las mismas.
Sus frescos, apenas se ven, mas solo una pequeña parte de los
mismos. Cuando vamos a atacarla, aparece una bestia inmunda, tiene
cara de toro, cuerpo de lagarto, alas de murciélago y cuernos, es el
Kiedeimaonas,el
guardián de la fortaleza. Lo enfrentamos, y lo vencemos clavandole
una flecha en la cabeza, perdiendo a varios hombres. Luego atacamos
la fortaleza, con un poco de resistencia, pero no mucha.
Cuando
terminamos el asalto, establecemos el campamento. Mañana seguiré.
Día LXXVI
Día 17 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
El día se ha despertado un poco nublado, pero debemos
continuar con nuestras conquistas por las islas del Egeo, debemos
quitarle a Egertog cada uno de sus ojos en el mar Egeo, solo asi nos
aseguraremos que, todos nuestros aliados del Mediterráneo y otros
mares, puedan acceder a Estambul sin problemas, ademas de convertir
al reino pleyadiano, en el imperio que fue en su día, un imperio de
prosperidad y paz, ya que, según mis ultimas informaciones, no solo
han reconstruido la fortaleza de Eghealanth, tambien están
reconstruyendo otras fortalezas en el resto de lo que fue ese reino,
asi como fundando nuevas en sus territorios en el exilio y cerca del
Oráculo de Delfos, aumentando su territorio. El reino pleyadiano,
vuelve a estar vigente, y con el, una nueva esperanza para terminar
con el imperio del terror de Egertog. Aunque aun hay reinos en el
exilio de pleyadianos, a los cuales hay que unificarlos al nuevo
reino de Angälorieth, como algunos por Rusia, India, China y Túnez,
aunque tambien hemos localizado algunos por Japón y la zona que
antes pertenecía a la fortaleza de los Hashashins, Alamut.
Continuamos, y nuestra siguiente parada, antes de volver a El Pireo
y reunirnos con mi marido y mi hermano. Son las islas del Dodecaneso,
y centrándonos en una principalmente, Rodas, ya que es la capital de
la región y, si cae esa isla, todas las demás, caerán con suma
facilidad, ya que la que administra todo el comercio y los víveres
de ese archipiélago. Para ello, debemos de irnos hacia el este, casi
llegando hasta la península de Anatolia. Llegaremos por la tarde, si
no es antes, pero debemos ir raudos y veloces. Mientras navegamos
hacia allí, desayunamos algo fuerte, ya que por la tarde, no
tendremos mucho tiempo para comer, debido al asedio a Rodas, comemos
huevos, patatas, y algo de carne, con un zumo de naranja y un
chocolate caliente. Cuando ya apenas queda media hora para el
mediodía, empezamos a divisar Rodas, nos queda poco, unas horas como
máximo, pero debemos estar preparados para el asedio, asi que
dormimos un poco antes de echar el ancla cerca de sus costas.
Cuando llegamos, echamos el ancla, y nos disponemos a nadar hasta
llegar a la playa mas cercana. Rodas, queda cerca, solo a unos
kilómetros de la playa, y llegamos a las tres de la tarde. En ese
momento, observamos como toda la fortaleza esta como en una fiesta.
Pues bueno, digamos que, nosotros, nos uniremos a ella, es mas,
seremos la traca final, los que pongamos los “fuegos artificiales”.
En ese momento, mi abuelo saca unos cañones de energía, y nos dice
que es hora de usarlos. Los colocamos en el suelo, y los activamos,
cuando vemos la plaza central en el punto de mira, disparamos, una
vez están cargados, destruyendo la mitad de la fortaleza en pocos
minutos, y matando a muchas tropas, y guardias, por el camino. En ese
momento, entramos y derrotamos a la poca resistencia que queda en
Rodas. Después de eso, establecemos el campamento y comemos, para
luego, dormir. Mañana seguiré.