Día XV
Día 22 de julio del 2.061 a las 6:30 a.m.
Anoche, llegamos agotados, apenas nos quedan fuerzas para
levantarnos de estas camas que nos han dado para poder descansar.
Tampoco hemos dormido muy bien, los sueños con nuestros compañeros
caídos durante nuestra ultima campaña militar, empiezan a aparecer
en nuestras noches. Esto es una verdadera tortura, cuanto
sufrimiento, cuanta tristeza en nuestros corazones. Sabemos que el
retirarnos fue una buena idea, pero aun sentimos que los compañeros
que dejamos atrás, solo fueron unos muertos en vano, ya que no
logramos terminar lo que empezamos con ellos, esto que ahora ronda
por nuestras mentes, el derrotar a Egertog, Lerapena, y todas sus
fuerzas, esas fuerzas que llevan hostigando al mundo desde que el
padre y la hija, ambos amantes, fallecieron a manos de mi padre.
Esto no parece la típica guerra entre dos bandos opuestos, mas bien
parece que son las ansias de poder y las venganza, las que les mueven
a ese malnacido de Egertog y a esa decrepita de Lerapena. Como los
odio, mataron a Ciaran el Lycan, uno de los mejores amigos de mi
familia desde las guerras, aunque sospechamos mi hermano y yo, que en
el, se encerraba el alma de Ciaran, el padre de Louise Sterling.
Aunque, dicho sea de paso, tampoco creemos que Ciaran sea el
verdadero padre de Louise, se les veía tan diferentes, hasta note
cierto odio entre ellos, como si a Louise, no la agradara para nada
la idea de que Ciaran fuera su padre. Hasta creemos que Louise era
adoptada.
Entonces, sin darme cuenta, mi padre me llama por la Elothe y se me
aparece como si fuera un espectro. Esto es muy raro, porque el sigue
vivo, eso es lo que yo se por las ultimas noticias que recibí desde
Oidreacht. Entonces me dice:”Cálmate, sigo vivo, solo estoy aquí
para aclararte algunas dudas que tienes, sobre lo que ocurrió.
Primero, me presento ante a ti asi para que sepas que lo que te dije
de la Gran Sinfonía Universal, es cierto, esto es una muestra de que
mi alma, y la de tu madre, ya están unidas a ella, como las de tus
abuelos, y la de tu bisabuelo, Ciaran. Luego, tu no te estas
enfrentando a un enemigo común, este enemigo no solo es enemigo de
este mundo. Veras, cuando vencimos en esas guerras, unimos el mundo
espiritual y el terrenal. El, al igual que tu, pertenecéis a una
nueva generación de seres, un híbrido entre los primigenios y
mortales, sois la muestra de que los dos mundos, se han unido, asi
que no solo tienes que matar su cuerpo, tambien su alma”.
Cuando nos disponemos a cenar, una pregunta me asalta inmediatamente
¿Que habrá dicho mi padre con eso de que debo “matarle el alma”
a Egertog? Tengo que investigar sobre eso, pero ahora no puedo
hacerlo, los ejércitos de ese malnacido se acercan, lo noto, mi
sensibilidad con las almas, me hace notar que hay muchas fuerzas
opuestas acercándose con un único propósito, derrotarnos. Mañana
seguiré.
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