sábado, 11 de febrero de 2017

El Legado del Superviviente(Dias del LXXVIII al LXXX)

Día LXXVIII
Día 18 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
Hemos recibido noticias desde la península, las campañas de mi marido y mi hermano, marchan mejor de lo que se esperaba. Grecia, esta próxima a caer próximamente, y con ella, toda esperanza de que los egertharaigh, invadan Europa, ya que era la puerta de los mismos hacia el continente. Pero no solo deseamos que se alejen eso malnacidos de Europa, tambien deseamos que todo rastro de ese imperio del mal y el terror, desaparezca, es algo que lo debemos hacer por todos. Es un momento crucial, pero aun debemos hacer algo antes, y es, no solo conquistar las islas del norte del Dodecaneso. También debemos hacer que nuestro jovencito espía, George, logre llegar hasta una de las hijas bastardas de Abaddon, Andromeda, la que sospechábamos que era nieta de Abaddon, pero al parecer, era su hija, y Justiniano, era su hermano. Según mis ultimas noticias, ella esta oculta en Atenas, escapando de Egertog. Pero, para comprobar que tal informacion, es cierta, envió a George y a Sarah, antes de volver allí.
Mientras, sigo invadiendo las islas del norte, aunque esta vez, y debido a su cercanía con Turquía, decido no alertar nada nuestra presencia en esas tierras, haciéndolo a pie, aunque tampoco nos costara mucho. Según tengo entendido, las fuerzas de Egertog están llevando sus tropas hacia el este, para mantener los únicos territorios que aun son suyos, los que corresponden a la antigua Mesopotamia y a la antigua Persia, en los cuales, y debido a las noticias de nuestra invasiones, han empezado algunas revueltas, e incluso, están próximos a proclamarse como un estado independiente del imperio de Egertog, y eso, para el, es imperdonable. Aunque para nosotros, es toda una ventaja, ya que eso hará que sus fuerzas, no puedan estar todas en Estambul. Pero lo mas seguro es que, despues de las conquistas de Grecia, y la posterior conquista de Estambul, por parte nuestra, se replantee el trasladar la capital a la antigua Babilonia, ya que eso le ofrece un mayor control sobre las regiones de Mesopotamia y Persia.
Ahora mismo estamos desembarcando en la isla mas cercana a Rodas, no sin antes comprobar que no haya ningún regimiento de esos malnacidos esperándonos para tendernos una emboscada, ya que eso seria fatal para nosotros. Cuando desembarcamos, vemos una fortaleza. Es muy parecida a las que vimos en el norte de Italia, salvo que esta, no parece haber sido habitada en mucho tiempo. Nos dedicamos a investigarla, hasta que aparece el, el anciano que nos encontramos en esa fortaleza tan antigua en la ladera de los Alpes, mientras íbamos de camino a la Bretaña francesa, y el nos dice:”Esta fortaleza hace mucho tiempo, fue una gloriosa ciudad de los que moraron antes que tu padre y tu, pero contemporáneos a tu abuelo, se llamaba “Helioperion”, era una ciudad que rendía culto al sol. Era donde nací yo, antes de irme a las islas de las que procedes”. Con estas palabras, mi abuelo empieza contarnos que ese anciano, es algo mas que un anciano loco. Cenamos allí y dormimos. Mañana seguiré.
Día LXXIX
Día 19 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
Seguimos investigando esa isla, y nos damos cuenta de que fue, en su día, un importante puerto de los pleyadianos, pero que había sido invadido por los abaddonitas hace siglos antes y solo quedaron los restos de esa fortaleza. Entonces mi abuelo me dice:”Shannon, ten presente una cosa, ese anciano que nos hablo ayer, no es un anciano corriente. Si el nació aquí, el tendrá un nombre pleyadiano, y a juzgar por su apariencia, tal vez fue de los primeros pleyadianos puros que nacieron aquí, en este mundo. Veras, los pleyadianos de sangre pura, como tu abuela y yo, somos muy longevos, podemos llegar a vivir miles de años, sin apenas sufrir cambios en nuestra apariencia, si volvemos a nuestro mundo natal. No es como a tu padre, a tu madre, a tu hermano, y a ti, vosotros sois mestizos, asi que vuestra longevidad se reduce, llegando a vivir de doscientos años a quinientos, en el caso de ser un mestizo con mucha sangre pleyadiana en sus venas. Así que el, es de nuestro pueblo y creo que ahora vive aquí”.
Con esas palabras, me dirijo hacia el anciano y le pregunto por su nombre, el me dice:”Para muchos me llamo Merlín, para otros muchos, Amergin, para otros, Odin, tambien se me conoce como Prometeo, incluso como Shamash, entre otros, pero yo me llamo, Sergathos, el apodado por sus iguales como “El primer nacido fuera de la madre”, es decir, fuera del mundo natal de los de mi pueblo”. Con estas palabras, me hace ver que sus sabiduría, clarividencia y, como decirlo, “dotes para mirar al interior de las personas”, no son algo fortuito, no es algo innato para el, sino mas bien, conoce a las personas porque siempre estuvo aquí, en este mundo, siendo el sabio de muchas mitologías que yo pensaba que solo eran “cuentos para niños” o que explicaban el mundo, el como funcionaba. Ahora comprendo el porque en todas las mitologías que yo leía como literatura cuando era una niña, tenían a un personaje parecido, un personaje que encarnaba la figura del sabio, o incluso, del profeta o vidente. Era Sergathos.
Cuando nos disponemos a salir de esa isla, dejando a ese hombre solo con sus pensamientos, y con sus recuerdos del pasado glorioso que tuvo la tierra donde el nació, el nos dice:”Si no es molestia para el rey de mi pueblo, y para su nieta, el que este anciano ya hastiado por sus años, vaya con vosotros. La soledad es muy buena compañera, me ha acompañado prácticamente durante toda mi vida desde que ese malnacido de Abaddon, destruyo todo lo que yo tenia. Pero no quiero pasar otros cientos de años aquí solo, viviendo con los fantasmas de un pasado que, a no ser que su hijo, muera, no volverá”. Entonces, nos apiadamos de el, y le dejamos que venga con nosotros en el barco, para que, al menos, nos diga como invadir las otras islas. Mientras nos montamos en el mismo, la luz va desapareciendo, en su lugar se impone la oscuridad nocturna, esa que de niña me maravillaba el verla, pero que ahora, se ha vuelto una constante en mi vida por las guerras. Mañana seguiré.
Día LXXX
Día 20 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
Nos hemos despertado con un cielo nublado, pero que nos permitía ver. Hoy es el día en que conquistaremos las ultimas islas que nos quedan y retornaremos a Atenas, donde, según dicen la pareja de George y Sarah, han encontrado a Andromeda que, al parecer, quiere hablar conmigo. No se para que lo querrá, mas bien, la que quiere hablar con ella, soy yo. Ahora mismo, estamos yendo rumbo a las ultimas islas, no son muchas, y no son muy grandes como las que hemos ido conquistando durante estos días de atrás. Llegamos a una isla, y vemos que la fortaleza esta solamente protegida por los guardias, asi que destruimos las murallas y nos introducimos en ella. Apenas hay resistencia, eso nos hace pensar que Egertog, ha llamado a todas sus fuerzas para que se unan en sus campañas para recuperar su influencia en las zonas rebeldes. Eso nos deja las islas completamente vulnerables a nuestros ataques, facilitándonos, incluso, el establecer colonias allí con suma rapidez y sencillez.
Seguimos por la siguiente, y nos ocurre lo mismo, solo nos quedan dos y ya pondremos rumbo a Atenas de nuevo. Aunque algo me dice que hoy sera ese día, puesto que no veo gran movimiento de tropas en las islas que nos quedan, a decir verdad, ni tropas veo, solo algunos guardias que son fácilmente derrotados, y algunos barcos de reserva, que, con gran astucia, nos dedicamos a boicotear, poniéndoles cargas explosivas, o agujereando sus depósitos de combustible, para que no puedan comunicarse con las fuerzas apostadas en las costas de Turquía, sobretodo las de las costas de la antigua Mileto y Lidia. Incluso algunas fortalezas, cuando destruimos sus puertos, se rinden. Por fin, hemos logrado conquistar las islas del Dodecaneso, y ahora podemos ir rumbo a Atenas para reunirnos con esa hija ilegitima de Abaddon. Así que abandonamos el Dodecaneso y nos dirigimos hacia Atenas. Llegaremos allí dentro de dos días, mas o menos. Aunque creo que algo menos, pero tendremos que esperar a mi marido, y a mi hermano.
En ese entonces, Sergathos, nos habla:”Tened cuidado con esa hija, puesto que solo ansia el poder que le ha sido negado. Ella desea ver a Egertog muerto, para ascender ella al trono, ya que la anciana decrepita de Lerapena, no puede darle hijos, asi que la única de la que se sabe a ciencia cierta que es hija del malnacido de Abaddon, aparte de Siobhe “La cruel”, es ella, la tal Andromeda”. Esas palabras me hacen ser cauta con Andromeda. Puede ser que ella odie a Egertog, pero tambien quiere ascender al trono que ahora ocupa su hermanastro junto a su hijo incestuoso con su hermano, Abaddon. Mientras vamos para Atenas, mi abuelo se pone, otra vez, a proponerme la unificación de los reinos, pero el mismo sabe que, ese hecho, no puede darse, ya que seria una posición muy peligrosa para que los dos reinos, prosperen sin problemas debido a la guerra. Ahora, poco a poco, la noche va cayendo, y con ella, el día, para dar vida a otro nuevo, con mas esperanzas. Cenamos y, luego, dormimos. Mañana seguiré.

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