Día CXVII
Día 27 de octubre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Nos hemos despertado con mucho sueño de la noche anterior,
no dejo de pensar en esa cueva, en lo que albergará en su interior.
Por lo que veo, mi hermano, Sheamus, tampoco ha dormido especialmente
bien. Ahora que me fijo, con la luz mas clara debido al día soleado
que hacia que, su aspecto, había cambiado de como lo recordaba, tal
vez con las campañas militares antes de venir a esta época, no me
pude dar cuenta. Ahora él lucia con un pelo castaño oscuro, cuando
antes casi parecía mi pelo, o el pelo de mi madre. Sus ojos, que
antes eran verdes, ahora son de tonalidad amarilla. Así que, me
acerco a Sheamus y le pregunto:”Oye hermanito, ¿No sabia que
habías cambiado de color de ojos y de pelo?”, a lo que él me
responde con gesto serio:”Mejor no preguntes, digamos que la
posesión de Abaddon, me dejó secuelas. Bueno, ya has notado algunas
en carne propia o las has presenciado”.
A lo que Belial se gira y nos dice:”Se de lo que habla tu
hermano. Mi hijo, Edward, tambien lo experimentó, y Shannon, se que
queréis ir a esa cueva, pero no os puedo acompañar, no creo en
historias de los ancianos borrachos de las tabernas. Si fuera cierto
eso, cosa que dudo, Abaddon, intentaría localizarla de todas las
maneras posibles”. A lo que mi hermano, le replica:”¿No
las crees, o tienes miedo de que sean ciertas? Belial, se que temes
que tu poder, si se descontrola, puedas destruir todo cuanto te
rodee, pero no puedes negarte a tenerlo”. En ese momento,
Belial se enfurece y le grita con una voz casi gutural:”¿Como
sabes todo eso, siervo luciferino?¿Como sabes tanto de mi vida?”.
Entonces, mi hermano, saca el diario de Belial, y dice:”Me lo
has dicho tu. Por cierto, guarda mejor tus cosas, demonio, porque
puede venir un hombre muy curioso y leerlas”. Lo ve y se calma,
pero mantiene su cara de furia, y nos dice:”Ahora se el motivo
de que vinierais a este tiempo, leísteis mi diario, y pretendéis
cambiar las cosas, para cambiar vuestro presente”. Sheamus posa
una mano en su hombro, y calmado le comenta:”No solo a eso hemos
venido, hemos venido a comprobar si Andromeda, era una buena aliada,
ya vemos que no”.
En ese mismo instante, empezamos a atisbar a lo lejos Berlin, aunque
aun nos quedan algunos días para llegar, porque los trenes en otoño
y en invierno, van mas lentos que de costumbre debido al frio y que,
la nieve, puede impedir una mayor marcha. Mientras, mi marido me
comenta de su reunión con los sheghios, mientras hablábamos ayer
con Belial de lo de la cueva y de nuestras intenciones en su tiempo.
Dice que no se fía de ellos, pero algo me hace fiarme de ellos, es
una sensación que tengo, algo que no se muy bien explicar. De
repente, algo que no había experimentado en mucho tiempo, sucede,
noto a mi padre y a mi madre, mediante la Elothe. Esto es extraño,
se supone que ellos aparecen justo llevan a Elizabeth al castillo.
Eso hace preguntarme si vinieron por otros motivos, y no solo por
ayudar a Belial a refundar la orden a la que pertenecemos. Ya lo
averiguare. Mañana seguire.
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