Hoy son las tres de la madrugada del ventitres de noviembre del 2.036.
Hoy vamos a la gran batalla a las puertas de Iluminacion, las antorchas estan apagadas, los nervios y el miedo se dibujan en las caras de los alli presentes. "¿Sera mi ultima batalla? ¿Sobrevivire a esto?", esas preguntas son las que asaltan a cada uno de los guerreros y hermanos que estamos alli, esperando a que nuestros lideres nos den la orden de atacar esa morada de la destruccion.
En nuestro lado se concentra una fuerza de mas de mil hombres, y mujeres, dispuestos a derrotar a esos malnacidos y echarlos de estas tierras de una vez por todas. Atabiados con las ropas de batalla y en esa tierra tan plana, que sera testigo de esta necesaria batalla.
Nuestros lideres, los vemos expectantes, como si esperaran una señal que indicase que la batalla debe empezar, no es para menos, hasta ellos mismos sienten miedo. Xoan Carlos esta como temblando, Teresa Vidal Benavent, lo calma todo el rato. A lo lejos, vemos la cara del lider de la aldea de los malanacidos, segun oi hace unos dias, cuando estabamos por Leon, se llama Carlos Herrera Ballestero, tiene como cincuenta años y es un hombre inflexible y egolatra que, segun oi, es un lider implacable y que abusa de sus iguales.
Al oir las trompetas, empezamos la ofensiva, empezamos por el muro sur, por su retaguardia, y luego dividimos sus fuerzas entre los muros este y oeste, haciendo que sus fuerzas, de unos 1.750 hombres, queden dispersas y sin empuje. De repente, vemos como se acercan unos Vampires y unos Lycans con los ojos rojos y empiezan a atacarnos, los cuales repelemos con suma facilidad, y continuamos nuestro ataque, derribando el muro sur, y penetrando finalmente en la aldea, En cuanto veo a Carlos, empiezo a luchar contra el, aunque me hiere en el brazo derecho, logro clavarle a Dagda claíomh en el esternon y luego rebanandole la cabeza. Hemos vencido, pero hemos perdido a Xoan Carlos, nuestro gran maestre, el cual, por via sucesoria, es sucedido por mi suegro, Pedro Manuel, y a otro hermano, Roberto, el hermano de Igrey.
Cuando la noche cae, cenamos en silencio, para honrar a nuestros caidos, a nuestros hermanos fallecidos en la batalla, Luego, antes de irnos a dormir, entonamos unas canciones funebres. Despues de eso, dormimos.
Yo tambien me ire a dormir, estoy agotado. Mañana seguire.
Hoy vamos a la gran batalla a las puertas de Iluminacion, las antorchas estan apagadas, los nervios y el miedo se dibujan en las caras de los alli presentes. "¿Sera mi ultima batalla? ¿Sobrevivire a esto?", esas preguntas son las que asaltan a cada uno de los guerreros y hermanos que estamos alli, esperando a que nuestros lideres nos den la orden de atacar esa morada de la destruccion.
En nuestro lado se concentra una fuerza de mas de mil hombres, y mujeres, dispuestos a derrotar a esos malnacidos y echarlos de estas tierras de una vez por todas. Atabiados con las ropas de batalla y en esa tierra tan plana, que sera testigo de esta necesaria batalla.
Nuestros lideres, los vemos expectantes, como si esperaran una señal que indicase que la batalla debe empezar, no es para menos, hasta ellos mismos sienten miedo. Xoan Carlos esta como temblando, Teresa Vidal Benavent, lo calma todo el rato. A lo lejos, vemos la cara del lider de la aldea de los malanacidos, segun oi hace unos dias, cuando estabamos por Leon, se llama Carlos Herrera Ballestero, tiene como cincuenta años y es un hombre inflexible y egolatra que, segun oi, es un lider implacable y que abusa de sus iguales.
Al oir las trompetas, empezamos la ofensiva, empezamos por el muro sur, por su retaguardia, y luego dividimos sus fuerzas entre los muros este y oeste, haciendo que sus fuerzas, de unos 1.750 hombres, queden dispersas y sin empuje. De repente, vemos como se acercan unos Vampires y unos Lycans con los ojos rojos y empiezan a atacarnos, los cuales repelemos con suma facilidad, y continuamos nuestro ataque, derribando el muro sur, y penetrando finalmente en la aldea, En cuanto veo a Carlos, empiezo a luchar contra el, aunque me hiere en el brazo derecho, logro clavarle a Dagda claíomh en el esternon y luego rebanandole la cabeza. Hemos vencido, pero hemos perdido a Xoan Carlos, nuestro gran maestre, el cual, por via sucesoria, es sucedido por mi suegro, Pedro Manuel, y a otro hermano, Roberto, el hermano de Igrey.
Cuando la noche cae, cenamos en silencio, para honrar a nuestros caidos, a nuestros hermanos fallecidos en la batalla, Luego, antes de irnos a dormir, entonamos unas canciones funebres. Despues de eso, dormimos.
Yo tambien me ire a dormir, estoy agotado. Mañana seguire.