Día XCVII
Día 7 de octubre del
2.061 a las 6:30 a.m.
El brazo de mi suegro, aun
sangra, esta muy mal herido, pero se recompondrá, ha vivido batallas
peores. Aun estamos en el asedio a Estambul, tanto las fuerzas
enemigas como las nuestras, están reduciéndose en número. Para
nuestra desgracia, uno de los navíos en los que teníamos gran parte
de nuestras reservas de agua, ha sido hundido. Pero no debemos de
hacer que nos pueda el desanimo. Sabíamos que esto, no era nada
fácil, pero debemos mantenernos firmes y no retroceder, puesto que,
de hacerlo, para ellos sera una gran victoria y aliento, pudiendo
reconquistar sus tierras perdidas a manos nuestras. Nosotros ahora
estamos atacando sus reservas de víveres, es la única forma de
conseguir que ellos, se debiliten y sus ánimos, se esfumen.
Destruimos cada granero, fuente o herbolario que encontramos a
nuestro paso, no debemos dejar ninguno de pie. También reducimos a
escombros, polvo y cenizas cada cuartel o posible puerto militar o
astillero que ellos tengan, para que asi, ellos no puedan reparar sus
naves, ni llamar a mas hombres.
De repente, aparece una enorme
nube negra de polvo, que se materializa en Lerapena y en Egertog.
Están frente a mi hermano y a mi. Egertog, con su larga cabellera
rubia oscura y ojos color miel, nos dice:”¡No
lograreis conquistar Estambul, hijos de pleyadianos mestizos!”.
Entonces, tanto Lerapena, como el, se empiezan a transformar en
lagartos(No sabíamos que tambien eran metamorfos, aunque de
naturaleza reptiliana). Nosotros, por nuestra parte, nos
transformamos en un oso pardo de gran tamaño, mi hermano, y en un
lobo con pelaje rojo y negro, yo. Empezamos a pelear, al principio,
nos cuesta, debido a que ellos se internan en el agua y vuelven con
la piel un poco escurridiza. Pero logramos herir a Lerapena, quien
huye del lugar a curarse las heridas. Mientras que a Egertog,
logramos tomarlo, con las zarpas de mi hermano. Luego, yo, en un
alarde de odio visceral hacia el, lo muerdo en la yugular, que luego
mi hermano remata, arrancándole la cabeza. Mientras vemos, ya en
nuestra forma humana, a Lerapena llorando, había perdido el poder.
Seguimos atacando, ahora Lerapena,
no tiene ningún poder entre los suyos. Aunque aun tiene una carta
guardada en la manga, el hijo de Melehia, Sol-Id-Behran, el
prisionero de Babilonia, quien usara lo mas seguro para hacer un
trato con los melehianos. Así que, vemos como ella ordena a las
tropas que se retiren, que se marchen de la ciudad. Ya se cual sera
nuestro próximo destino, Babilonia. Esa sera nuestra próxima parada
para destruir de una vez por todas, el imperio que Egertog fundo, que
la dinastía de los abaddonitas y siobhenos iniciaron hace décadas,
y que ha amenazado constantemente, la paz de este mundo. Ahora
estamos desembarcando en el puerto que da a la ciudadela, preparando
la celebración de la conquista de Estambul, del comienzo del fin de
los egertharaigh y su imperio del terror. La noche, ha caído, y con
ella, Estambul. Mientras los guerreros, se emborrachan, tal vez para
olvidar a sus hermanos fallecidos, yo estoy hundida en mis
pensamientos. Mañana seguiré.
