Hoy son las seis y media de la madrugada del dia uno de enero del 2.037.
Hemos llegado a las costas de Mexico, esas costas que nos aguardaban, que aguardan nuestra llegada, para rescatar a esas dos mujeres que estan en peligro y a los suyos, como en un intento de que lo que le paso a mi familia y a mi en nuestra amada tierra, en nuestro hogar, en esa tierra donde un nuevo mundo resurgira, tal vez de oscuridad, o de luz, pero en el fondo sera de penumbra, no les suceda a ellas, que tengan una via de escape, y poder vivir en relativa paz hasta la gran guerra que se aproxima, una guerra que pondra a prueba nuestras mentes y almas, una guerra donde Emilesios y Feerios, se enfrenten, y salden su deuda milenaria.
Primero, vemos una vasta e inmensa selva, muy semejante en espesor, a los bosques que presencie en Galicia, en gran parte gracias a que la mano del hombre, ya no tenia poder alli y la naturaleza se abrio camino. Asi que, organizamos la expedicion en varios grupos, Erin y yo, con nuestros hijos, nos internaremos por el norte, junto un grupo de mil quinientos hombres, entre ellos, varios de los Arganthios de Ergyceth. A nosotros se une Morghegera, la cual empieza a ver con ojos cariñosos a uno de esos Arganthios(De seguro que ese Arganthio es Morsthanos, algo me lo dice), por eso, la dejo que se una, pero Lergheya, la vigila de cerca.
Luego de mucho camino recorrido, decidimos establecer un campamento al lado de un rio, no se como se llama, nunca he estado aqui, esta es la primera vez que estoy en estas tierras(aunque algo me dice que estare mucho tiempo aqui, llamadlo, percepcion extrasensorial jejejeejje). Este campamento lo establecemos como los campamentos que hemos establecido en Europa, con algunas variaciones para adaptarnos a la espesura tipica de las selvas, con la cual, algunas cabañas las establecemos en los arboles, porque no tenemos mucho espacio, Ponemos tambien un muro lo suficientemente alto, como para que no entren bestias.
Cuando cae la noche, empezamos a oir ruidos muy raros e inquietantes, parece como si alguien, o algo, nos observara. De vez en cuando oigo gruñidos, los cuales parecen muy graves y guturales, pero parecen como humanoides. Pero decidimos cenar y montar guardias para vigilar, asi la mayoria descansamos. Yo estoy agotado, asi que, dejare de escribir. Seguire mañana.
Hemos llegado a las costas de Mexico, esas costas que nos aguardaban, que aguardan nuestra llegada, para rescatar a esas dos mujeres que estan en peligro y a los suyos, como en un intento de que lo que le paso a mi familia y a mi en nuestra amada tierra, en nuestro hogar, en esa tierra donde un nuevo mundo resurgira, tal vez de oscuridad, o de luz, pero en el fondo sera de penumbra, no les suceda a ellas, que tengan una via de escape, y poder vivir en relativa paz hasta la gran guerra que se aproxima, una guerra que pondra a prueba nuestras mentes y almas, una guerra donde Emilesios y Feerios, se enfrenten, y salden su deuda milenaria.
Primero, vemos una vasta e inmensa selva, muy semejante en espesor, a los bosques que presencie en Galicia, en gran parte gracias a que la mano del hombre, ya no tenia poder alli y la naturaleza se abrio camino. Asi que, organizamos la expedicion en varios grupos, Erin y yo, con nuestros hijos, nos internaremos por el norte, junto un grupo de mil quinientos hombres, entre ellos, varios de los Arganthios de Ergyceth. A nosotros se une Morghegera, la cual empieza a ver con ojos cariñosos a uno de esos Arganthios(De seguro que ese Arganthio es Morsthanos, algo me lo dice), por eso, la dejo que se una, pero Lergheya, la vigila de cerca.
Luego de mucho camino recorrido, decidimos establecer un campamento al lado de un rio, no se como se llama, nunca he estado aqui, esta es la primera vez que estoy en estas tierras(aunque algo me dice que estare mucho tiempo aqui, llamadlo, percepcion extrasensorial jejejeejje). Este campamento lo establecemos como los campamentos que hemos establecido en Europa, con algunas variaciones para adaptarnos a la espesura tipica de las selvas, con la cual, algunas cabañas las establecemos en los arboles, porque no tenemos mucho espacio, Ponemos tambien un muro lo suficientemente alto, como para que no entren bestias.
Cuando cae la noche, empezamos a oir ruidos muy raros e inquietantes, parece como si alguien, o algo, nos observara. De vez en cuando oigo gruñidos, los cuales parecen muy graves y guturales, pero parecen como humanoides. Pero decidimos cenar y montar guardias para vigilar, asi la mayoria descansamos. Yo estoy agotado, asi que, dejare de escribir. Seguire mañana.