Día CXXV
Día 4 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Llegamos a Dánzig por la noche, a la hora de cenar, allí, ya nos
estaban esperando los demás. Al principio, estaban molestos por
haberlos dejado atrás, pero luego vimos que sus rostros, cambiaban a
la alegría por haber conseguido salvar a Elizabeth. Pero aun no la
habíamos salvado del todo, estábamos cerca de Sopot, y se que los
siervos de esos malnacidos, no andarían muy lejos, y no se quedarían
de brazos cruzados despues de haber herido de muerte a sus lideres,
quienes ahora, estarán agonizando, ya que esa habilidad que aprendió
mi hermano, no se salva nadie de sus efectos mortales, ni los poderes
mas oscuros, ni los mas luminosos, pueden hacer que el efecto se
revierta, tal vez ralentizarlo por unos meses, pero tampoco mucho
mas, puesto que, pasado ese tiempo, el alma del tótem, empezara a
desvanecerse en las sombras del cosmos, abandonando, por unos años,
este mundo. Así que, esto nos daría una gran ventaja, que no
debíamos desaprovechar, por lo que empezamos a hablar de formar una
estrategia de distracción.
Como ya habíamos hablado mi marido y yo, yo quería ir con mi
hermano a esas cuevas en Suiza, asi que hablé con el que el fuera
quien llevara a Elizabeth y Belial a Inglaterra, y nosotros iríamos
a Suiza. Esto lo haríamos con el único fin de que, ellos, pensaran
que nosotros llevábamos a Elizabeth y Belial, y que los íbamos a
ocultar en Suiza, ya que pensarían que no los íbamos a llevar a
Inglaterra por seguridad. Mientras hablábamos, tomamos la decisión
de llegar juntos a Hamburgo, allí nos dividiríamos, nosotros
tomaríamos el tren que nos llevase hasta Munich, y luego ya
tomaríamos el que nos lleva a Lucerna, ya que por allí, según la
descripción que nos mostraron esos libros, están las cuevas que
descubrió Tomas Enrique de Vigo, hace mas de tres siglos. Ellos,
aunque fuera mas largo el viaje, pasarían por los países
escandinavos, ya que allí, había apoyos para, por si acaso, formar
un plan de huida, en el caso de ponerse las cosas feas. Ademas, algo
me dice que el se encontrara con unos viejos conocidos suyos, ya que
siento cerca a mis padres mediante la Elothe, solo que se que no nos
deben de ver a mi hermano y a mi, aquí.
Ellos, cuando viajaron en el tiempo, aun mi marido y yo, eramos un
matrimonio joven, debíamos de tener unos 30-31 años los dos. En ese
tiempo, solo teníamos a nuestros hijos mayores, que eran aun, unos
niños pequeños, casi unos bebes. Así que creo que se asustarían
si nos vieran a mi hermano y a mi, ya con mas de 40 años. Pero a mi
marido, no se extrañarían, lo conocen, saben que el siempre se
intereso por el pasado de nuestra orden, por conocer el como fue
formada, algo que, en gran medida, conocíamos mi hermano y yo, por
las historias que, nuestros padres, nos contaron cuando aun eramos
niños y ellos ya empezaban a tener puestos de influencia en la
misma.
Mientras hablamos de todo esto, nos preparábamos, puesto que, en
esta noche, tomaríamos el primer tren rumbo a Hamburgo. No debíamos
perder tiempo. Mientras tanto, en el día nos preparamos para el
viaje. Mañana seguire.