Hoy son las seis y media de la madrugada del diecisiete de diciembre del 2.036.
Hoy nos hemos despertado con un dia muy nublado, casi parece que va a llover, pero no hace frio, en su lugar, hace un calor muy humedo, bochornoso a decir verdad, las ropas se nos pegan al cuerpo, como si estuvieran impregnadas con algun adhesivo. Desayunamos lo que tenemos a mano y empezamos a desmontar las tiendas de campaña y todos lo demas, para proseguir con nuestra travesia hasta el puerto de Ostia, donde nos espera un flota para embarcar. En esto, los que me acompañasteis desde el principio de esta historia, de este diario, os acordareis de las travesias que hicimos hasta donde estamos ahora, que no eran pocas.
Pero esta vez, no seran para descubrir algo, si no para ayudar a personas que estan en apuros. Proseguimos nuestra marcha y pasamos por la lujosa Milan, hoy reducida a escombros, cenizas y polvo. Luego pasamos por la gloriosa Florencia, donde, curiosamente, sigue en pie la imponente cupula que esta presente en su majestuosa catedral(¡Ay! Como recuerdo mis años de estudiante, viniendo aqui a estudiar con una beca). En esto, nos paramos, puesto que se nos acerca un grupo de quince a veinte personas. Vemos que en su estandarte portan la bandera de nuestra orden, y eso nos tranquiliza, porque significa que son amigos.
Les preguntamos que a donde van, y nos responden que su lider, no ira solo a semejante travesia, porque es una locura, asi que los de su aldea, decidieron que era mejor seguirnos. Nosotros les decimos que no habria suficientes barcos para mas personas, y nos dicen que ellos han hablado con los hombres del puerto y que les van a dejar un barco para ellos solos, segun dicen, es una goleta, en la cual, hay suficiente espacio para albergar a veinte personas con total comodidad y espacio. Tambien saben que los nuestros seran galeones, ya que necesitan albergar a mas personas, somos unos diez mil, mas o menos.
Cuando llega el atardecer, volvemos a montar el campamento, esta vez, para soportar las inclemencias del tiempo, vemos conveniente reforzar las estructuras de nuestras tiendas de campaña con un listones de madera que sujeten las telas, asemejandose a las casas que hay en las afueras de nuestras aldeas, En eso, cae la noche y encendemos una hoguera y unas cuantas antorchas que las disponemos de tal forma que alumbren todo el campamento, luego cenamos, cantamos, bailamos y contamos hazañas. Para despues, dormir.
Yo tambien me ire a dormir, estoy agotado. Mañana seguire.
Hoy nos hemos despertado con un dia muy nublado, casi parece que va a llover, pero no hace frio, en su lugar, hace un calor muy humedo, bochornoso a decir verdad, las ropas se nos pegan al cuerpo, como si estuvieran impregnadas con algun adhesivo. Desayunamos lo que tenemos a mano y empezamos a desmontar las tiendas de campaña y todos lo demas, para proseguir con nuestra travesia hasta el puerto de Ostia, donde nos espera un flota para embarcar. En esto, los que me acompañasteis desde el principio de esta historia, de este diario, os acordareis de las travesias que hicimos hasta donde estamos ahora, que no eran pocas.
Pero esta vez, no seran para descubrir algo, si no para ayudar a personas que estan en apuros. Proseguimos nuestra marcha y pasamos por la lujosa Milan, hoy reducida a escombros, cenizas y polvo. Luego pasamos por la gloriosa Florencia, donde, curiosamente, sigue en pie la imponente cupula que esta presente en su majestuosa catedral(¡Ay! Como recuerdo mis años de estudiante, viniendo aqui a estudiar con una beca). En esto, nos paramos, puesto que se nos acerca un grupo de quince a veinte personas. Vemos que en su estandarte portan la bandera de nuestra orden, y eso nos tranquiliza, porque significa que son amigos.
Les preguntamos que a donde van, y nos responden que su lider, no ira solo a semejante travesia, porque es una locura, asi que los de su aldea, decidieron que era mejor seguirnos. Nosotros les decimos que no habria suficientes barcos para mas personas, y nos dicen que ellos han hablado con los hombres del puerto y que les van a dejar un barco para ellos solos, segun dicen, es una goleta, en la cual, hay suficiente espacio para albergar a veinte personas con total comodidad y espacio. Tambien saben que los nuestros seran galeones, ya que necesitan albergar a mas personas, somos unos diez mil, mas o menos.
Cuando llega el atardecer, volvemos a montar el campamento, esta vez, para soportar las inclemencias del tiempo, vemos conveniente reforzar las estructuras de nuestras tiendas de campaña con un listones de madera que sujeten las telas, asemejandose a las casas que hay en las afueras de nuestras aldeas, En eso, cae la noche y encendemos una hoguera y unas cuantas antorchas que las disponemos de tal forma que alumbren todo el campamento, luego cenamos, cantamos, bailamos y contamos hazañas. Para despues, dormir.
Yo tambien me ire a dormir, estoy agotado. Mañana seguire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario