Entrando en la oscuridad
Ha empezado un nuevo día en Viena. Hace frio, el sol solo se puede
ver como un disco luminoso blanco, pero difuminados los bordes por
las nubes que se extienden por el cielo de la capital austriaca.
Tiene aspecto de que vaya a nevar en cualquier momento. En la pensión
donde se hospedan Baalberoth, Belial y Kristine, solo se pueden
calentar por una pequeña chimenea que hay en la sala de estar. En el
resto de la casa hace mucho frio, casi parece que estén en la calle,
en vez de bajo techo. Belial y Kristine están todavía en la cama,
tienen mucha pereza por salir, ya que no quieren sentir el frio que
hay fuera, así que están abrazados el uno al otro, para darse
calor.
Se sienten muy cómodos ambos al sentir el uno el cuerpo del otro,
al sentir el calor corporal de sus cuerpos y la fricción de las
pieles de los dos amantes pecaminosos. Se están besando todo el
rato, se nota que se aman, puesto que esos besos no son de lujuria,
son mas bien tiernos, como si no necesitasen mas que eso para mostrar
al mundo el amor impuro, pero, al mismo tiempo, muy puro, puesto que
no necesitan palabras para saber que es lo que uno necesita del otro,
solo lo sienten como si siempre lo hubieran sentido. No hay duda, a
pesar de la enorme diferencia de edad de los amantes, se aman, son
dos rebeldes, pero no rebeldes políticos, son algo mas profundo, son
rebeldes en el amor.
Pero esa ternura, al sucederse las caricias, los besos, los abrazos,
se convierte en un deseo irrefrenable por sentir algo mas que el
calor del otro, tambien sentirlo todo él. Esta vez el que tiene, en
principio las riendas de la situación es Belial, que dirige su mano
hacia los pechos de Kristine, para jugar con sus pezones, a
pellizcarlos, para ponerlos mas duros de lo que ya están a causa del
frio y la excitación del momento. Luego, lleva a su boca el pecho
izquierdo de Kristine y lo empieza a lamer suavemente, mientras que
ella se estremece de placer por los juegos que hace la lengua de su
infernal amado en su pecho. Con la mano que le queda libre al
demonio, masturba a Kristine, la cual empieza a no aguantarse los
gemidos, los jadeos ya estaban presentes.
Kristine no puede aguantar mas y con su mano, agarra el pene de
Belial y lo empieza a masturbar, primero, lentamente, para ir
acelerando el ritmo, haciendo que el demonio empiece a gemir tambien.
De repente, y sin mayor reparo, le empieza a lamer su pene y a
besarlo en el glande, aparentemente, de forma tímida en un primer
momento, pero luego de forma totalmente ansiosa, como si lo desease
siempre, como si fuera un deseo irrefrenable, una pasión tan
descubierta, que no pudiese ocultarla a nadie. Acelera cada vez mas
el ritmo del sexo oral que esta practicando en ese momento.
Belial, desea tambien hacerla disfrutar a ella con su lengua en su
entrepierna, así que adoptan una posición donde ambos se estén
practicando sexo oral mutuamente. Él coloca su cabeza entre las
piernas de ella, mientras ella, se coloca encima pero a la inversa de
él, para que él, pueda jugar con su lengua en su clítoris,
haciéndola disfrutar de la magia que es el sexo oral. La lame el
clítoris de forma casi posesiva, aunque sabe que, en ese momento,
nadie le va a quitar el dulce néctar de saborear los fluidos que
desprende su amada entre sus piernas a causa de la situación tan
morbosa, y erótica, que su amado la esta ofreciendo.
Luego de un rato de estarse saboreando mutuamente, deciden cambiar
de posición, esta vez no va a ser Belial quien este encima como el
día anterior, esta vez sera Kristine la que tenga tal honor, así
que, se incorpora y va introduciéndose el pene de su amante del
Averno en su vagina poco a poco, sintiéndolo a cada centímetro.
Esta ahora sintiendo como si una explosión de placer le invade todo
su cuerpo, aun de una muchacha de diecisiete, pero que ya esta muy
acostumbrado a las artes amatorias de otros pretendientes, pero esta
vez, no es un arte amatoria cualquiera, es la de un demonio, la mano
derecha de Lucifer, que esta enamorado de ella, y ella de el,
llevándolos a un estado de éxtasis, de desenfreno sexual. Van cada
vez mas rápido los movimientos, llegando a un frenesí que termina
en un gran orgasmo.
Se tumban el uno frente al otro, cuando llega Baalberoth y dice en
tono gracioso:
-Parejita, levantaos ya, que si no, llegaremos tarde a casa de tía
Lilith, y ya sabe Belial como se pone cuando los invitados llegan
tarde-
-¡Es verdad! ¡Se me olvidaba que teníamos una reunión con
ella!-Dice Belial.
-¿Quien esa tal Lilith y por que la llamáis “tía
Lilith”?-Pregunta Kristine extrañada.
-Déjame que te lo explique, aunque aquí Baalberoth y yo, seamos
amigos, en el infierno somos hermanos. Lilith es la esposa de nuestro
tío Asmodeo, el demonio del deseo carnal. Nosotros somos nietos de
Lucifer, y nuestra prima es Rosier, la reina de los incubos y
sucubos, los hijos de nuestros tíos. Aunque, digamos que, tanto
Baalberoth como yo, tuvimos una relación “especial” con Rosier-
Le explica Belial.
-¿Como que “especial”?-replica Kristine.
-Que tanto tu amado Belial como yo, tuvimos una relación incestuosa
con ella, lo cual es algo muy típico entre demonios. Pero, no te
preocupes, mi hermano es el demonio mas fiel que conozco, así que
has tenido suerte, porque el, según me dijo, esta profundamente
enamorado de ti, nos hablaba a todas horas de ti al resto de
demonios, de una mujer joven que era mortal que la veía en sueños y
quería conocerla. Hasta Rosier siente celos de ti, porque, según
ella, ¿Como una mortal va a rivalizar con ella en belleza?-Dice
Baalberoth intentando terminar con la conversación.
Se levantan corriendo y desayunan deprisa, en unos momentos, llegara
un carruaje que los llevara a la estación del tren, y, de allí,
irán a Rumanía, donde los recibirá Lilith, aunque en este mundo
responde al nombre de Elizabeth Tepes, según dicen, es la nieta, por
parte de madre, de Erzebet Bathory, y por parte de padre, de Vlad
Tepes, aunque no hay pruebas de que eso sea cierto, pero si que las
hay de que, ella, lleva a cabo ritos vampiricos en su castillo en las
laderas de los Cárpatos, para así, mantenerse joven y bella para su
marido, que tiene un apetito sexual casi insaciable, teniendo
bastante gusto por las demonios mas jóvenes, por las sucubos con las
facciones mas juveniles.
Se meten en el carruaje, y en cuestión de una hora y media llegan a
la estación del tren, es una estación mas grande que la Kristine
había visto en Dánzig, aunque se la nota el marcado estilo
austriaco, parece del imperio romano, pero con la clásica sobriedad
austriaca. Tiene referencias continuas a los mas importantes
compositores de esas tierras, aunque en esos tiempos, quienes
dominaban los oídos, y las almas, de todos eran los alemanes Wagner
y Beethoven, el italiano Paganini y el francés Chopin. Entran y se
dirigen al anden donde esta el tren que los llevara a Rumanía.
Pasan los días metidos en ese incomodo y apestoso tren, en el que
solo se pueden dar caricias, abrazos y besos los amantes, y
enamorados, blasfemos. Hasta que llega la noche y se tienen que ir a
sus habitaciones, porque al ser un viaje muy largo, tienen derecho a
estar en una de las habitaciones de los primeros vagones. Llegan a la
habitación que les ha tocado, cierran la puerta rápido, bajan las
cortinas y se besan apasionadamente. No podían aguantar mas, el
deseo les mueve y la pasión les domina. Se arrancan las ropas y se
vuelven a besar, esta vez, Belial la da la vuelta y la da un beso en
el cuello por detrás. Baja por la espalda de Kristine, hasta llegar
a su culo, y empieza a hacerla un beso negro, pasando su lengua por
el ano de ella. Luego, la penetra con los dedos, hasta que considera
que se ha dilatado lo suficiente.
Kristine, en un estado entre de excitación y miedo dice:
-¿Que me vas a hacer?-
-No te preocupes, no te va a doler, si me dejas hacer-Dice confiado.
Entonces, poco a poco, va introduciendo su pene en el ano de la
jovencita. Al principio, la duele, porque nunca lo había hecho de
esa forma, pero el dolor se fue convirtiendo poco a poco en placer y
empieza a gemir, a jadear, a gritar. Hasta que, de repente, Belial la
dice:
-¿Quieres realmente unirte a mi?-
-¡Si! ¡Si quiero!-Ella dice excitada.
En ese momento, el la muerde en el cuello, se saca una daga y se
raja la muñeca. La ofrece que beba de la herida. Aunque al principio
ella se resiste, luego bebe de la herida con autentica pasión y
anhelo. El mientras sigue penetrándola analmente, esta sonriendo,
porque sabe que, al hacer ese rito vampirico, ella se ha transformado
en su reina de los infiernos de una vez por todas, es decir, ella ha
abandonado a Dios del todo y se ha unido a las fuerzas infernales,
transformándose en la esposa de Belial, en su esposa eterna, en la
esposa que siempre tendrá. Ademas, el tambien sabe que ella siempre
va estar igual de hermosa que en ese mismo momento, puesto que lo que
ellos, los demonios llaman “Disciplinas”, que no es otra cosa que
sus poderes, la mantendrán igual que cuando Belial la conoció.
Siguen en ese frenesí erótico, donde los gritos, jadeos y gemidos,
invaden la habitación con su sonido. Ahora cambian de posición,
pegando la espalda de Kristine en la pared de la habitación y
acelerando el ritmo. Ya no la penetra por el ano, ahora lo hace por
su vagina, pero a una velocidad enfermiza. Esta vez, Kristine, antes
de que su infernal esposo eyacule, se separa de el, y le empieza a
comer el pene, cargándose de una pasión desenfrenada y de un deseo
inaguantable. Esta muy caliente, tiene los pezones duros y ella
mientras le practica sexo oral a su amado, se esta masturbando.
Finalmente, los dos llegan, el por el sexo oral, ella, por su
masturbación.
En ese momento, caen rendidos, exhaustos, por lo que han hecho esa
noche, una noche donde Kristine, ya no es esa chica de diecisiete
años que entro en el convento, ni siquiera es la chica que se
dedicaba a seducir a a hombres muchísimo mayores que ella, a cambio
de algo de dinero para pagarse sus caprichos, los cuales no eran
baratos. Esta vez, ella se ha convertido en algo mas, mas oscuro, se
ha convertido en una duquesa infernal, en la esposa de todo un
demonio que, como el sabe, la amara por y para siempre, puesto que es
el amor que buscaba en todas sus encarnaciones en el mundo terrenal.
Durante la noche, ella tiene unos sueños rarisimos, sueña que
Belial mataba a unas personas, mientras ella estaba luchando a su
lado, parecía como una guerra, pero no una guerra como las que
acostumbrada a oír noticias en su entorno. Esta vez, era como una
guerra como la que le contaban de pequeña, donde hombres vestidos
con pesadas armaduras, y armados con espadas, luchaban hasta la
extenuación. Belial, en ellos, estaba en una presencia imponente,
como si fuera el líder de uno de los ejércitos que se enfrentaban,
mientras ella vestía con una cota de malla y portaba una espada que
parecía una falcata.
Se despierta de un sobresalto y Belial la pregunta preocupado:
-Kristine, ¿Que te pasa? ¿Que has soñado?-
-Belial dime ¿Se acerca una guerra?-Ella dice asustada.
-Amada mía, te tengo que decir una cosa. Esa guerra con la que has
soñado, es la guerra que ocurrirá entre los siervos de ese tirano
que es Dios, y nosotros, los seguidores y la familia de Lucifer. Los
teólogos cristianos lo denominan el “Armageddon”, la ultima gran
guerra. Es un ajuste de cuentas que tenemos los ángeles exiliados, o
caídos, con los que habitan en los cielos, mas concretamente con
uno, con el mismísimo Dios. Por cierto, no eres la única mortal a
la que un demonio la transforma, Lilith, la esposa de Asmodeo,
tambien lo es. Ella, en un principio, era la primera esposa de Adán,
pero al rebelarse a Dios, fue expulsada del paraíso, y fue
encarcelada cerca del Mar Rojo, donde conoció a Asmodeo, quien la
convirtió en su esposa, al igual que yo hace unos momentos te he
convertido a ti. Otra cosa, aunque Rosier, mi prima, sea la reina de
los incubos y sucubos, ella no los comanda, es Lilith, porque ella,
junto a Asmodeo, son los padres de esos demonios del deseo carnal e
impuro. Yo, no soy como ellos, podre alentar rebeliones, guerras,
todos los desastres políticos que quieras, pero a la hora de amar,
amo de forma pura y sincera, es lo que me define, apasionado por
todo, incluso en el amor, y yo, mi esposa infernal, te amo, te
quiero, te deseo de mil formas posibles-Dice todas estas palabras de
forma sincera.
Finalmente, ellos vuelven a dormir, esta vez, Belial, la abraza muy
fuerte, para que ella no tema nada y se sienta segura, porque mañana,
sera un día muy largo e intenso para ellos. En cuestión de un
cuarto de hora, ambos se quedan dormidos, a la espera de un nuevo
día.
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