Capitulo XII: La
sangre fluye
En la estancia entran los aprendices de Belial y Satanachia, la
hermosa hermana pequeña de Satanachia, Brunhilde, y su amado, el
travieso, pero muy buen aprendiz, el irlandés Kevin. Quieren empezar
la lección de hoy, pero antes, los maestros, ven conveniente
presentar a las reencarnaciones del futuro, a Eric y Erin Brennan.
Pero antes, se acuerdan de que tienen que ocultarlos, porque ellos se
lo han pedido así, ya que no pueden presentarse al mundo como
personas venidas de un futuro lejano. Por lo que les preguntan a esos
crononautas, como quieren que se les presenten. Eligen los nombres de
Brannagh y Mairead Murphy, unos demonios que han venido de visita
desde Irlanda, para ver como van los preparativos de las revoluciones
en el continente.
Entonces los maestros reciben a los aprendices:
-Buenos días aprendices ¿Que tal habéis dormido esta noche,
enamorados?-
-Buenos días maestros, hemos dormido muy bien, ya lo creo-Dice Kevin
guiñando un ojo a Brunhilde.
-Muy bien, me alegro mucho por vosotros-Dice Satanachia con tono
juguetón y sigue- Antes de empezar la lección de hoy, queríamos
presentaros a dos demonios venidos desde tu patria, Kevin, desde
Irlanda, ellos son Brannagh y Mairead Murphy, vienen a ayudarnos con
unos asuntos que la orden precisa de su presencia.
-Hola aprendices, ya me han dicho vuestros maestros que vais muy
avanzados en el manejo de las Disciplinas. Me alegro muchísimo,
porque los míos aun les cuesta un poco, pero avanzan, no os
preocupéis-Dice Eric de forma jocosa, aunque se fija en ellos, y ve
rasgos muy familiares en ellos.
Entonces, los crononautas salen de los aposentos y se van a uno de
los pasillos del castillo y se sientan. Parece que acaban de ver a
unos fantasmas, a unos fantasmas del pasado que no esperaban
encontrarse de esa forma y tan pronto. Se miran el uno al otro todo
el rato. De momento, no dicen nada, como si no supieran que decirse,
pero ellos con las miradas, saben que el otro piensa lo mismo que
ellos mismos en ese momento. Se preguntan a si mismos, si aquella
pareja tan joven de enamorados, de amantes en la entrada de su
adolescencia, podrían ser unos antepasados suyos, o de algún
conocido.
En ese momento, Erin levanta la mirada y pregunta a Eric:
-¿Quienes son esos niños?¿Por que se parecen tanto a nosotros?-
-No lo se, mi amada Erin, no lo se. Yo estoy igual de intrigado que
tu-Responde Eric con un tono de duda.
-¿Como se apellidaran? Tal vez eso nos podrá ayudar ¿Verdad, mi
amado?- Ella dice al cosmonauta.
En
ese momento, deciden llamar a uno de los maestros para preguntarles
por los apellidos de sus aprendices. Entonces, descubren sus
apellidos, Alptraum y Brennan. De repente, Eric recuerda algo que su
abuelo le comento cuando tenia apenas doce años. Le dijo que, aunque
ellos eran irlandeses, tenían sangre alemana, ya que una pareja, de
un irlandés y una prusiana, se fueron a vivir a Cork, porque huyeron
de las revoluciones que estaban sucediendo en el continente, a raíz
de los nacionalismos que estaban empezando a surgir por aquel
entonces, y de las revueltas de la recién creada clase obrera, la
cual estaba luchando por sus derechos y libertades frente a la
burguesía hegemonica de la época.
Fue
cuando apareció una nueva maestra en la estancia y dijo:
-Crononautas,
reencarnaciones futuras de los aquí presentes. Soy Lerapena, la
guardiana del equilibrio en la naturaleza, conocedora de todos los
seres que habitan en ella, así como de su pasado y de su presente.
Estoy aquí para deciros, que aquellos que veis ahora como niños en
la pre-pubertad, son vuestros tatarabuelos, de la familia en donde
naceréis vosotros. Ellos son a los que debéis cuidar, porque, sin
ellos, no naceréis, sin ellos, no habrá victoria posible y los
planes del traidor de Abaddon. En vosotros habita un Disciplina aun
mas elevada que la de cualquier Oculto que haya venido, sois
demiurgos dormidos, creadores y destructores de almas que, cuando
despierte esa Disciplina, deberéis usarla para el bien de la
humanidad-
-Entonces,
¿Esos niños tambien la tienen?-Pregunta Eric a la Arganthia.
-No,
crononauta, ellos no, pero a los que estáis ayudando a recrear la
orden de los hermanos oscuros, si que la tienen, aunque no se les
despertara ahora, no en esta vida, si no en la vida en la que ellos,
sean vosotros-Responde Lerapena de forma solemne.
-Maestra,
sabemos una cosa de ti, eres la única que puede mostrarse al mundo,
el resto solo pueden mostrarse como tu lo acabas de hacer. Dinos,
¿Como te llamas entre los mortales?-Belial pregunta a la mujer de
cabellos canosos y ojos azul violáceos, aunque en el pasado tenia el
pelo rubio como el oro.
-Mi
nombre mortal es Catherine Radcliffe, soy una aristócrata inglesa
que fui exiliada por declararme “neopagana”, como comprenderéis,
la recta y estricta sociedad británica, no aceptan ideas que vengan
de recrear el pasado como las mías, son todavía muy sumisos a Dios,
ese necio que nos traiciono, al fiarse del embaucador y traidor de
Abaddon-Responde Lerapena con un tono de desprecio al mencionar a los
traidores.
-¿Así
que tu eres la famosa aristócrata que la consideraban poco mas que
una bruja?-Dice Satanachia con tono de sorprendida.
-¿Como?¿De
que habláis?-Pregunta Erin.
-Erin,
en esta época tenemos algunas personas que son tabúes nombrar, por
alguna mala fama que las preceden o por ser desterradas. En vuestra
época no las conoceréis, como no conoceréis, salvo vosotros, como
por ejemplo, mi amado Belial, que aquí, entre los mortales se le
nombra como William Coleridge, un político y escritor ingles que se
le consideraba demasiado “satánico”en sus ideas, o como yo,
Satanachia, que me llamo entre mortales como Kristine Alptraum, la
cual soy una “prostituta” que se hizo una novicia en un convento
prusiano, pero que se escapó con William Coleridge, y de la cual
piensan que se fue con el por el dinero que el tenia-Responde
Satanachia a la pregunta de Erin.
-Satanachia,
lo soy, soy esa aristócrata que la consideran una bruja-Ahora
Lerapena responde a Satanachia.
Entonces,
cuando se hace de noche, todos se van a dormir, porque sera un día
largo, lleno de grandes retos y desafíos. Aunque antes hacen una
ultima pregunta:
-Catherine,
¿Como lograste escapar de las autoridades religiosas de allí, sin
que supieran a donde ibas?-Pregunta Belial.
-Simplemente
me cubrieron el resto-Ríe Lerapena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario