viernes, 22 de abril de 2016

El Convento de la Lujuria(Capitulo XII)

Capitulo XII: La sangre fluye
En la estancia entran los aprendices de Belial y Satanachia, la hermosa hermana pequeña de Satanachia, Brunhilde, y su amado, el travieso, pero muy buen aprendiz, el irlandés Kevin. Quieren empezar la lección de hoy, pero antes, los maestros, ven conveniente presentar a las reencarnaciones del futuro, a Eric y Erin Brennan. Pero antes, se acuerdan de que tienen que ocultarlos, porque ellos se lo han pedido así, ya que no pueden presentarse al mundo como personas venidas de un futuro lejano. Por lo que les preguntan a esos crononautas, como quieren que se les presenten. Eligen los nombres de Brannagh y Mairead Murphy, unos demonios que han venido de visita desde Irlanda, para ver como van los preparativos de las revoluciones en el continente.
Entonces los maestros reciben a los aprendices:
-Buenos días aprendices ¿Que tal habéis dormido esta noche, enamorados?-
-Buenos días maestros, hemos dormido muy bien, ya lo creo-Dice Kevin guiñando un ojo a Brunhilde.
-Muy bien, me alegro mucho por vosotros-Dice Satanachia con tono juguetón y sigue- Antes de empezar la lección de hoy, queríamos presentaros a dos demonios venidos desde tu patria, Kevin, desde Irlanda, ellos son Brannagh y Mairead Murphy, vienen a ayudarnos con unos asuntos que la orden precisa de su presencia.
-Hola aprendices, ya me han dicho vuestros maestros que vais muy avanzados en el manejo de las Disciplinas. Me alegro muchísimo, porque los míos aun les cuesta un poco, pero avanzan, no os preocupéis-Dice Eric de forma jocosa, aunque se fija en ellos, y ve rasgos muy familiares en ellos.
Entonces, los crononautas salen de los aposentos y se van a uno de los pasillos del castillo y se sientan. Parece que acaban de ver a unos fantasmas, a unos fantasmas del pasado que no esperaban encontrarse de esa forma y tan pronto. Se miran el uno al otro todo el rato. De momento, no dicen nada, como si no supieran que decirse, pero ellos con las miradas, saben que el otro piensa lo mismo que ellos mismos en ese momento. Se preguntan a si mismos, si aquella pareja tan joven de enamorados, de amantes en la entrada de su adolescencia, podrían ser unos antepasados suyos, o de algún conocido.
En ese momento, Erin levanta la mirada y pregunta a Eric:
-¿Quienes son esos niños?¿Por que se parecen tanto a nosotros?-
-No lo se, mi amada Erin, no lo se. Yo estoy igual de intrigado que tu-Responde Eric con un tono de duda.
-¿Como se apellidaran? Tal vez eso nos podrá ayudar ¿Verdad, mi amado?- Ella dice al cosmonauta.
En ese momento, deciden llamar a uno de los maestros para preguntarles por los apellidos de sus aprendices. Entonces, descubren sus apellidos, Alptraum y Brennan. De repente, Eric recuerda algo que su abuelo le comento cuando tenia apenas doce años. Le dijo que, aunque ellos eran irlandeses, tenían sangre alemana, ya que una pareja, de un irlandés y una prusiana, se fueron a vivir a Cork, porque huyeron de las revoluciones que estaban sucediendo en el continente, a raíz de los nacionalismos que estaban empezando a surgir por aquel entonces, y de las revueltas de la recién creada clase obrera, la cual estaba luchando por sus derechos y libertades frente a la burguesía hegemonica de la época.
Fue cuando apareció una nueva maestra en la estancia y dijo:
-Crononautas, reencarnaciones futuras de los aquí presentes. Soy Lerapena, la guardiana del equilibrio en la naturaleza, conocedora de todos los seres que habitan en ella, así como de su pasado y de su presente. Estoy aquí para deciros, que aquellos que veis ahora como niños en la pre-pubertad, son vuestros tatarabuelos, de la familia en donde naceréis vosotros. Ellos son a los que debéis cuidar, porque, sin ellos, no naceréis, sin ellos, no habrá victoria posible y los planes del traidor de Abaddon. En vosotros habita un Disciplina aun mas elevada que la de cualquier Oculto que haya venido, sois demiurgos dormidos, creadores y destructores de almas que, cuando despierte esa Disciplina, deberéis usarla para el bien de la humanidad-
-Entonces, ¿Esos niños tambien la tienen?-Pregunta Eric a la Arganthia.
-No, crononauta, ellos no, pero a los que estáis ayudando a recrear la orden de los hermanos oscuros, si que la tienen, aunque no se les despertara ahora, no en esta vida, si no en la vida en la que ellos, sean vosotros-Responde Lerapena de forma solemne.
-Maestra, sabemos una cosa de ti, eres la única que puede mostrarse al mundo, el resto solo pueden mostrarse como tu lo acabas de hacer. Dinos, ¿Como te llamas entre los mortales?-Belial pregunta a la mujer de cabellos canosos y ojos azul violáceos, aunque en el pasado tenia el pelo rubio como el oro.
-Mi nombre mortal es Catherine Radcliffe, soy una aristócrata inglesa que fui exiliada por declararme “neopagana”, como comprenderéis, la recta y estricta sociedad británica, no aceptan ideas que vengan de recrear el pasado como las mías, son todavía muy sumisos a Dios, ese necio que nos traiciono, al fiarse del embaucador y traidor de Abaddon-Responde Lerapena con un tono de desprecio al mencionar a los traidores.
-¿Así que tu eres la famosa aristócrata que la consideraban poco mas que una bruja?-Dice Satanachia con tono de sorprendida.
-¿Como?¿De que habláis?-Pregunta Erin.
-Erin, en esta época tenemos algunas personas que son tabúes nombrar, por alguna mala fama que las preceden o por ser desterradas. En vuestra época no las conoceréis, como no conoceréis, salvo vosotros, como por ejemplo, mi amado Belial, que aquí, entre los mortales se le nombra como William Coleridge, un político y escritor ingles que se le consideraba demasiado “satánico”en sus ideas, o como yo, Satanachia, que me llamo entre mortales como Kristine Alptraum, la cual soy una “prostituta” que se hizo una novicia en un convento prusiano, pero que se escapó con William Coleridge, y de la cual piensan que se fue con el por el dinero que el tenia-Responde Satanachia a la pregunta de Erin.
-Satanachia, lo soy, soy esa aristócrata que la consideran una bruja-Ahora Lerapena responde a Satanachia.
Entonces, cuando se hace de noche, todos se van a dormir, porque sera un día largo, lleno de grandes retos y desafíos. Aunque antes hacen una ultima pregunta:
-Catherine, ¿Como lograste escapar de las autoridades religiosas de allí, sin que supieran a donde ibas?-Pregunta Belial.
-Simplemente me cubrieron el resto-Ríe Lerapena.


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