Capitulo IV: Los ocultos se descubren
Un nuevo día empieza en la vida de Kristine y Belial, pero
hoy no sera un día cualquiera, hoy pasaran de ser meros demonios sin
mucha mas importancia que el sembrar la oscuridad en el mundo, a ser
parte de los maestros, de “Los ocultos”, de esos seres nacidos en
la oscuridad que, en su día, fueron los que gobernaron el mundo,
tanto de forma espiritual, como de forma terrenal. En las mitologías
occidentales, eran parte de los llamados “Panteones”, en la
mitología mesopotamica eran denominados como “Anunnakis”, los
egipcios los consideraban “Los padres de los faraones”. Eran
fuertes y poderosos, hasta la llegada de los “Nacidos de la luz”,
los ángeles y su líder, un ser nacido en la oscuridad, Dios,
desterrandolos a las profundidades del mundo y atándolos a cadenas
que, supuestamente, eran irrompibles, hasta ahora, porque sus
aprendices, los demonios, los ángeles caídos en la oscuridad, los
devolverán a donde pertenecen, los liberaran de su prisión.
Hoy una nueva generación de “Ocultos”, empieza, un generación
liderada por Belial y su esposa infernal, Kristine. El resto de
demonios no se esperaban esto, puesto que sus maestros no son muy
abiertos a aceptar a nuevos miembros en sus círculos, son muy
herméticos. Pero Belial tiene un poder que no todos los demonios
conoce, es un poder semejante al de los Ocultos mas guerreros,
aquellos que fueron los que promovieron las mayores guerras en esos
tiempos, donde la humanidad estaba sumida en la oscuridad donde estos
seres gobernaban. Algo les recuerda a Ares, a Týr, a Morrigan, a
Seth, a todos los Ocultos que tenían un poder similar. El era muy
diestro con todo tipo de armas, aunque su predilecta era la espada,
cuando la desenvainaba, era el demonio mas temido. El único que
podía plantarle cara en el campo de batalla, era su antiguo amigo y
ahora enemigo, el arcángel San Miguel, el cual, tambien esta
enamorado, mas bien, estaba obsesionado con su esposa, Kristine y
que, muchas veces, intento alejarla de Belial.
La ceremonia se realizara en la noche. No es una ceremonia
corriente, va a ser la primera, despues de muchos siglos, en la que
los Ocultos van a estar presentes en ella. Se hará a la vieja
usanza, con sacrificios, pero, al no tener animales cerca, se les
ofrecerá una décima de la cosecha a los maestros. Luego, se
encenderán hogueras para iluminar la estancia y descubrir a los
maestros en todo su esplendor, como si fueran los gobernantes de
nuevo, como si nunca hubieran pasado los años, los lustros, las
décadas, los siglos, los milenios. Sera el comienzo de una nueva
era, de un nuevo mundo, donde los “Nacidos de la luz”, sean
desterrados al abismo donde fueron exiliados los demonios y sus
maestros, para ser igualmente encadenados a las cadenas que ellos
mismos forjaron.
Belial se siente muy nervioso, al igual que su esposa. Hoy harán
historia entre sus iguales, ellos son lo que los maestros andaban
buscando desde su cautiverio, una nueva esperanza para ellos, una
nueva sangre. Belial estará vestido con una camisa blanca, un
chaleco rojo y una capa verde muy oscuro que, a simple vista, parece
negra, pero que a la luz, adquiere el tono verdoso, sus pantalones
son negros. Por otra parte, Kristine, se vestirá con un amplio
vestido azul y negro, con una capa roja, parece realmente una reina,
como si fuera sacada de una historia de caballerías que tanto
gustaban por aquellos años, como anhelando que volvieran esos
tiempos tan heroicos para esa época.
Se miran y. Belial, la dice a Kristine:
-Estas muy hermosa, pareces una diosa-
-No me sonrojes Belial ¿Te has visto? Tu eres el dios aquí-Dice
Kristine con cierta vergüenza.
-¿Yo, un dios? Deliras Kristine, ya me gustaría tener la mitad de
belleza que tu tienes en tu ser. Te conozco, no solo eres bella por
fuera, tu belleza interior, es superior a toda forma mortal y divina
de vida-Replica Belial con un tono cariñoso.
-Dices eso porque estas enamorado de mi, si me conocieras bien, no lo
dirías. Solo soy una chica joven que me enamore de un demonio y
ahora soy como el-Kristine respondiendo a las afirmaciones del
demonio.
Desayunan lo que pueden, cuando, de repente, chocan sus manos en el
momento que van cortar un trozo de pan. En ese momento, Belial, la
dice con una mueca picara:
-Kristine, ¿Te apetecería desayunar como una diosa como tu, se
merece?-
-Si, mi dios Belial, claro que quiero, siempre que tu lo
desees-Responde Kristine, guiñándole un ojo.
Se levanta Belial y la besa apasionadamente, como si fuera lo
ultimo que va a hacer en su existencia. Luego, empieza a jugar con
los pechos de Kristine por encima de la ropa, excitando sus pezones,
haciéndose que se marquen en el camisón que la joven lleva puesto
para desayunar. Por su parte, y respondiendo a las caricias que le
proporciona su amado, empieza a acariciar su pene por encima de los
pantalones que lleva puestos, para posteriormente, bajárselos y,
así, empezar a masturbarlo, lentamente, acariciándole con la yema
de su pulgar, la punta y el glande del pene del amado demoníaco,
como si se recreara en el. El la baja el camisón para empezar a
lamerla los pezones, esos pezones que lo vuelven loco. Luego de un
rato, ella empieza a practicarle sexo oral, como si estuviera
poseída.
Entonces, el la hace que se levante y se ponga encima de la mesa,
abriéndola las piernas, para despues, penetrarla de forma salvaje,
esta en pleno frenesí sexual despues de que su amada, le hiciera un
verdadero espectáculo con su pene. Las embestidas del demonio son
intensas y muy fuertes. En pleno acto sexual, a los dos les entra la
sed, pero no es una sed corriente, es una sed de sangre, de beberse
la sangre mutuamente y sentirse aun mas el uno dentro del otro, como
en una especie de renovación de los votos de su matrimonio ante los
maestros. Entonces, el se acerca al cuello de ella, y lo muerde,
empezando a beber la sangre de su amante con gran fervor, con gran
pasión. Mientras ella, hace lo mismo en el hombro derecho de su
esposo. Luego, despues de considerar que su sed esta saciada, se
acercan sus labios, y se funden en un beso donde las dos sangres se
mezclan y se saborean, tanto a si mismos como al otro, entrando en
una locura lujuriosa y pasional, donde Belial, acelera sus
movimientos, ha entrado en una especie de trance. Su amada Kristine,
eleva sus pelvis y arquea la espalda como señal de que los embistes
de su amado, la están haciendo delirar de placer. Se retuercen de
deseo ambos, hasta que llegan a un orgasmo maravilloso.
Entonces, ambos se miran y sonríen. Kristine dice a Belial:
-Mi amado, ¿Así serán nuestros desayunos a partir de ahora? Porque
me ha encantado-
-Si, mi amada, tanto como tu desees-Dice Belial con cierto aire
juguetón.
Cuando llega la noche, se visten con sus correspondientes atuendos,
y se van a la sala central del castillo de Lilith y empieza la
ceremonia. Primero, se hacen los sacrificios oportunos a las
divinidades, a los maestros. Luego, varias sombras se materializan,
los maestros han llegado. Entonces, dos de ellos, señalan a la
pareja de enamorados, invitándoles a que subiesen al altar que
hicieron los aprendices para sus maestros. Ellos, sumisamente, se
suben, están nerviosos, no saben lo que va a pasar, que dirán los
maestros de ellos. Cuando suben, uno de los maestros, se levanta de
su trono. Ha empezado la ascensión de los enamorados al grado de
maestros...
Capitulo V:
Los nuevos maestros
El maestro que esta levantado, no es un maestro, es una maestra, y
dice de forma solemne a los allí presentes:
-Aprendices nuestros, nacidos en la luz, pero caídos en la
oscuridad, estamos aquí reunidos en la noche, para nombrar a dos de
vosotros, a dos iguales que vosotros consideráis hermanos, como
maestros de las Disciplinas, estos son Belial, hijo de Astaroth y
nieto del primero de nuestros aprendices, Lucifer, y Kristine, una
mortal transformada por el sentimiento mas noble de todos, el amor,
en una aprendiz que, aunque sea una iniciada, vemos en su alma una
Disciplina que no albergáis nadie de los aquí presentes en las
vuestras, esa Disciplina es la de corromper la Luz, es la única
aprendiz que sabe hacerlo-
Se levanta uno de los maestros y empieza otro discurso:
-Aprendices, el mundo se acerca a un punto donde nosotros debemos
actuar, no debemos quedarnos de brazos cruzados. Por eso, debemos
mostrarnos al mundo, hacernos notar. No solo con planes como los que
habéis hecho, venceremos, debemos hacer que ese que nos traicionó,
sepa que no nos hemos rendido, que no somos sumisos a el. Solo es un
tirano que busco el poder de todo para el, porque lo despreciamos. El
cree que la luz prevalecerá sobre nosotros, pero es un ingenuo, y lo
son mas sus seguidores, que piensan que el salvara al mundo del mal,
cuando el verdadero mal del mundo es el. Estamos ante el inicio de
una nueva era, donde la oscuridad volverá a imperar, donde nosotros
dominaremos y reinaremos, por fin, sobre todo el mundo-
De repente, se quitan las capuchas todos y se les ven las caras que
estaban ocultas. Sacan sus espadas y empiezan a decir al
unisono:”¡¡¡Larga vida a Belial y a Kristine!!! ¡¡¡Los nuevos
maestros!!!”. Entonces, empiezan a entonar una canción, parece un
himno, como si alguien lo hubiera compuesto hace mucho tiempo y ahora
lo estén cantando despues ese tiempo, como si supieran que algo se
acerca, una gran guerra, el Armageddon. Ahora, en medio del tema,
empiezan a sonar gaitas, tambores, arpas, flautas y todo instrumento
imaginable por aquellos años. Para luego, empezar a cenar, donde los
maestros, esta vez, sentándose con ellos Belial y Kristine, se
sientan en una gran mesa aparte.
En el ala izquierda de la mesa, se sientan los maestros europeos de
todas la religiones paganas que habían antes de que el cristianismo
hiciera acto de presencia y de que, los emperadores romanos,
empezaran a inocular en las mentes de sus ciudadanos esas ideas
enfermas del tirano opresor de Dios. El mas traidor de todos es el
emperador Constantino, ese hombre se dejo embaucar por los sacerdotes
enfermos seguidores de las palabras de ese dictador, de ese generador
de odio de origen divino que les desterró a los que no seguían sus
preceptos, a una vida en la oscuridad, en vez de dejarlos que
conozcan toda la verdad, de donde venia el, de donde nacieron las
capacidades que ellos mismos tenían.
En el ala derecho, están las deidades orientales, las cuales,
fueron las primeras victimas de la traición de Dios, y donde nació
el entre la oscuridad y aprendió a controlar la Disciplina de
controlar la luz e, incluso, generarla. Se las nota que desean mas
que el resto que empiece la guerra, para, así, vengarse de Dios y de
su séquito de ángeles sumisos a el. También están deseosas de
matar a su hijo, al “Mesías”, quien es el que confirmo la
tiranía de su padre, al hacer que lo crucificasen, y, supuestamente,
limpiar a la humanidad de sus pecados, pecados impuestos por el mismo
en sus ansias de mantener a los humanos como sus esclavos.
Luego de la cena, los amantes, los nuevos maestros, se van a sus
aposentos a celebrar el recién nombramiento en maestros. Llegan a
los mismos y empiezan a quitarse la ropa, esa incomoda ropa que
tuvieron que llevar durante toda la ceremonia. Ahora están desnudos
en la cama, están empezando a beber un poco del vino que han tomado
prestado de la cena. A su lado, hay un par de copas, las cual usan
para brindar porque la guerra empiece y tengan la victoria. Cuando
empiezan a sentir que están un poco borrachos, sienten que tienen
calor, pero están desnudos, así que deciden quitarse las sabanas
con las que se tapaban.
Se empiezan a acariciar sus cuerpos con suavidad, como si
acariciaran el terciopelo mas suave y delicado del mundo. Luego, se
besan con ternura al principio, para despues, volverse los besos cada
vez mas apasionados. Después, se pegan mas el uno al otro, para
notar el roce de sus piernas en sus sexos, en sus fuentes del mayor
placer imaginable. Kristine clava sus pezones en el pecho de Belial.
Se siguen besando, mientras se masturban mutuamente. Están gimiendo,
jadeando, sintiendo el deseo que el uno tiene por el otro. Entonces,
Kristine dirige el pene de Belial a su vagina, y se penetra a si
misma con el.
Empiezan los embistes por parte de Belial, mientras lame las tetas
a su amada. Primero son lentos, muy eróticos, muy excitantes, para
luego ser mas rápidos y apasionados. El sigue excitando el clítoris
de su amada, haciendo que ella se vuelva loca de placer y de deseo.
Luego, sin previo aviso, cambia la vagina de su amada por el culo,
penetrándolo con su pene, mientras que con sus dedos, hace lo mismo
en la vagina. Mientras va mas rápido, para conseguir que su amada,
tenga un enorme orgasmo y luego lo tiene el. Cuando terminan, caen
rendidos el uno al lado del otro, mirándose, como una parejita de
adolescentes que han tenido su primera vez.
Entonces, Belial la dice a Kristine:
-Kristine, ¿Que se siente el ser la maestra de muchos demonios?-
-No se, ¿Que sientes tu, mi maestro?-Dice Kristine sonriendo.
-Digamos que me siento mas poderoso-Responde Belial.
-¡Yo igual!-Replica Kristine.
En eso empiezan a quedarse dormidos, esperando a un nuevo día, su
primer día como maestros, como Ocultos.
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