Día XXIII
Día 29 de julio del 2.061 a las 6:30 a.m.
Han llegado los refuerzos de Grecia, los pocos que nos pueden
enviar desde tierras helenas, algo normal, puesto que ellos han sido
los mas hostigados por las fuerzas de Egertog. Así que, nos alegra
que ellos envíen algunos refuerzos para la batalla, eso es señal de
que las cosas van bien y se están recuperando de las constantes
agresiones del enemigo. Por lo que me cuentan ellos, hace meses que
Egertog no ataca las costas del Egeo, que coincide con lo que nos
dicen las hordas venidas de las tierras dacias, según ellos, se
retrasaran un poco en venir, debido a que hay algunos intentos de
Egertog, por introducirse en sus terrenos, en sus tierras. Aunque,
por lo que sabemos de su pasado, ellos son muy buenos en esto de
repeler a los enemigos, por muy poderosos que estos sean. Pero hay
una cosa que me inquieta de esto ¿Por que atacaran esas tierras, si
las fuerzas están muy dispersas?¿Que hay allí tan interesante para
ellos?
Entonces, algo me viene a la cabeza, la respuesta esta en el libro
de Kevin, el documento cada cosa, cada aspecto, que sus ayudantes, le
fueron diciendo que pusiera. Pero ¿Que contara ese libro, que tanto
inquieta a los Egertharaigh? Decido ir a la biblioteca, a esa cámara
subterránea donde descubrí el libro. Lo tomo de una de las
estanterías que ahí allí. Entonces, aparece Lerapena y me
dice:”Nadie derrotara a Egertog, el rey legitimo de este mundo, y
menos tu, una ramera, hija de Erhacos e Iridhrial”, y yo la
respondo:”¡Traidora!, tu seras la primera en caer y luego tu amado
nieto y marido”. Entonces, ella me dijo algo que me descoloca un
poco:”¿Quien dice que sea mi nieto, ramera? Me rio de ellos,
Egertog es mi hijo, la estéril de mi hija, Siobhe, no pudo darle
descendencia a mi hermano, Abaddon, asi que me tuve que hacer cargo
de ello y me acosté con mi hermano, pero no le dijimos a nadie nada
y le hicimos pasar por el hijo de Siobhe, para no deshonrarla”.
Esa revelación por parte de la traidora me hace que piense que lo
que mas temen los Egertharaigh de los que habitan las tierras dacias,
sean que ellos conocen el secreto del parentesco de Egertog y
Lerapena. Eso es lo que temen, porque, si lo llegan a difundir, entre
los sectores mas escépticos con Egertog, dentro de los Seguidores
del Odio, tendrían una excusa para empezar una revolución, y eso no
es lo que ellos desean, ya que seria mostrar debilidad ante el
adversario, en este caso, yo. Cuando, de repente, veo como mi marido
intenta atacar a Lerapena, la hiere en un costado, haciéndola que
sangre mucho. Entonces dice Lerapena:”¡Tu! Tus padres casi me
matan, me deben, como pago por su osadía, su sangre, aunque creo que
con la tuya tengo suficiente”. Mi marido, lleno de rabia e ira por
las palabras de la traidora la dice:”La única sangre que correrá
aquí sera la tuya, traidora, sierva de la avaricia”.
Entonces, ella desaparece, aunque ahora se habrá llevado un
recuerdo de nuestra parte, las heridas que la ha hecho mi marido.
Mañana seguiré.
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