Día XXXII
Día 6 de agosto del 2.061 a las 6:30 a.m.
El sol esta en el cielo, mi familia aun duerme. Es normal, el
barco no es precisamente un buen lugar para dormir y descansar
plácidamente, asi que los dejo dormir, mientras voy a desayunar.
Estoy hambrienta, anoche, entre las conversaciones y los festejos por
su recibimiento, apenas comí algo. Así que voy a la cocina, a
prepararme algo de comer. Allí, me encuentro con mi marido. Es
hermoso hasta recién levantado. Se le nota su gran experiencia
luchando y haciendo la guerra a mi lado. Ahora no se si es solo
hambre de comer, o el otro tipo de “hambre”. El recibir a mi
familia, ha hecho que vuelva la felicidad a mi vida. Me voy a los
fogones para hacer mi desayuno, creo que desayunare un poco de
bizcocho con mermelada de frambuesa, un zumo de naranja y un poco de
leche con cacao caliente. De repente, noto como me toma de la cintura
mi marido. Por su aliento que lo noto en la nuca, esta excitado y
tiene acelerada la respiración.
Me besa el cuello delicadamente, como el solo sabe hacer. Sabe que
eso me vuelve loca, dejando caer la cuchara con la que hacia la
leche. Me acaricia por todo el cuerpo, y se detiene en mis pechos y
me sube el camisón, llegando hasta mi entrepierna y la mete unos
dedos en mis bragas, para masturbarme lentamente, sin prisa, pero sin
pausa, como preparando el ambiente para lo que luego, sucederá.
Mientras me masturba, me vuelve a besar en el cuello y me pellizca
los pezones, los cuales, están descubiertos ya que me ha bajado los
tirantes del camisón. Ahora estoy completamente desnuda para el, me
tiene a su merced para hacer lo que le plazca. Me tira encima de la
mesa del comedor, se desnuda y me besa apasionadamente. Yo, lo aparto
de mi, y empiezo a masturbarlo. Estamos los dos muy calientes, casi
parecemos dos volcanes a punto de erupcionar. Empiezo a practicarle
sexo oral, muy lentamente, mientras le miro a los ojos, me encanta
verlo disfrutar. Me vuelve a tumbar en la mesa y me hace lo mismo.
Estoy enloqueciendo. Se incorpora y me penetra, esta vez de forma
salvaje y loca. El tambien esta ya en este frenesí erótico. Cada
vez son mas rápidas y fuerte sus embistes y penetraciones. Creo que
vamos a llegar al éxtasis. Terminamos, finalmente, con un gran
orgasmo. Espero que nuestras familias no lo hayan oído, no me quiero
imaginar sus caras.
Después de eso, nos tumbamos en el suelo, ya que nos estamos
mareando. Es lo que tiene el disfrutar como nunca de la pasión y del
deseo humano, aderezado con el amor, crea una mezcla explosiva y muy
difícil de explicar. Luego de un rato de habernos “desayunado”
el uno al otro, decidimos desayunar. El resto del día, nos lo
pasamos hablando con nuestras familias y entrenando a nuestros hijos.
También veo como George, ha conseguido hacer buenas migas con Sarah,
ahora están hablando y se acarician los dos las manos y los rostros.
Se besan, eso es hermoso, me recuerda a como nos portábamos mi
marido y yo cuando nos conocimos. Hoy le estoy dando un día de
descanso, para que este optimo para las enseñanzas. Mañana seguiré.
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