sábado, 1 de abril de 2017

El Legado del Superviviente(Dia LXXXVII)

Día LXXXVII
Día 27 de septiembre del 2.061 a las 6:30 a.m.
Nos hemos despertado con el ruido de las pisadas de alguien, de dos personas concretamente. Pensamos que es algún merodeador a las ordenes de Egertog, asi que salimos en silencio y con mucho sigilo para tenderles una emboscada y apresarlos, para sacarlos informacion. Cuando llegamos a su posición, y estamos a punto de abalanzarnos sobre ellos, Silvilia nos detiene:”Bajad las armas, son mis leales servidores, Corlaunos y Lereana. Si bien fueron leales a Abaddon, lo traicionaron, en su búsqueda de poder, y no os extrañéis, en la epoca de que ese violador, y asesino, gobernaba todo lo que ahora gobierna ese bastardo de Egertog, tambien había disputas de poder, y estos siervos, quisieron tener parte de ese poder. Ahora, al igual que yo, andan como proscritos, nadie los quiere en el imperio de Egertog, y comprendo que en el vuestro, aun menos, por ser un recuerdo de un pasado terrible, pero son mis servidores, asi que me acompañan”.
Nosotros, aunque a regañadientes, aceptamos eso y continuamos nuestro camino, aunque miro a mi hermano, el cual me adivina que quiero que los vigilen bien de cerca, puesto que oí a mi padre hablar de ellos, y no precisamente bien. En definitiva, no me fio de ellos. Estamos apunto de llegar a el Olimpo, y empiezo a ver a las dos comitivas reales de mis aliados, y futuros hermanos, en esta campaña. Erhacos, rey de los pleyadianos, y Mor-Argbarth, rey de los espectros, que ahora caminan juntos como si todas las rencillas del pasado, hubieran quedado resueltas. Nos reunimos en la base de la montaña, y subimos juntos hasta una cueva que allí se abre, una cueva que perteneció a los pleyadianos, y que la usaban como lugar sagrado. Entramos en la cueva, y observamos al fondo, un altar y una figura. Entonces, Erhacos, me dice:”Ese es el primer pleyadiano en este mundo, Tor-Unnuos, tu antepasado, Iridhrial II”. En ese momento, empezamos el ritual de la limpieza de sangre.
Primero, mi abuelo toma un cáliz que hay allí, y vierte un poco de sangre de su brazo, de una herida hecha con una daga, y recita una letanía que yo no logro entender muy bien, a pesar de entender el idioma. Luego, se la ofrece al rey espectro, que la bebe hasta la ultima gota. En ese instante, posa mi abuelo su mano en la frente del espectro, y recita otra, esta mas corta, pero igual de incomprensible. Mientras lo hace, veo que el espectro, y todos los otros espectros, comienzan a adquirir un cuerpo mas definido, a sentir que tienen cuerpo. De repente, una nube oscura, se apodera de la estancia, y sale por la cueva, hacia el exterior. En ese momento, el rey espectro se derrumba, cae al suelo y se levanta, y ve como sus viejas ropas, ahora son rellanadas por un cuerpo definido. La oscuridad que tenia, ya se ha ido, ahora solo queda su luz. Viene mi abuelo y me dice:”Si no has entendido nada, es porque he hablado en pleyadiano antiguo, un idioma que no dominas”. Maña seguiré. Sera el día de la unión de los reinos.

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