Día LXXXVIII
Día 28 de septiembre
del 2.061 a las 6:30 a.m.
Hoy sera el gran día, el
día en el que los dos grandes reinos hermanos, se unan bajo uno
solo, bajo un solo estandarte, y que luchen contra el enemigo común,
los orionitas, los egertharaigh. Desayuno algo fuerte, el día sera
largo en la cueva de Tor-Unnuos, en la cueva sagrada de los
pleyadianos en el este mundo. Luego me visto con las ropas que
tenemos en la orden para los grandes eventos, ahora esta llena de
polvo por el poco uso que se le hace últimamente. A decir verdad,
llevamos desde hace una década y media sin tener un evento asi, los
tiempos que corren, no son los mas adecuados para que se den. Entre
la amenaza de Egertog, y la inseguridad que ha acuciado al reino de
la orden, debido a que hay merodeadores al servicio de ese imperio
del odio, y a que no hay una sola vía segura que nos conecte con los
distintos territorios del reino, hacen que el comercio no fluya como
antes de que Egertog llegara al poder. Pero hoy no debemos pensar en
ello, hoy empieza una nueva era en el reino, que pasara a llamarse
“Imperio de Angälorieth y Rheanecht”, debido a la unión de los
dos reinos.
Entramos, de nuevo, en la cueva en
la que entramos ayer para la limpieza del alma. En ese momento, mi
abuelo dice unas palabras en su idioma:”Broch
Inm Tor-Unnuos Ersheat Conhunthe”,que
significa:”La sangre de
Tor-Unnuos quiere unirse”. Entonces,
aparece un altar, con una fuente vacía. En ese momento, el me indica
que debemos hacernos heridas, y verter la sangre en la fuente. Lo
hacemos, y el me dice que repita con el, unas palabras. Que son las
siguientes:”Tor-Unnuos,
Faeth Inm Samnos. Taecht Ohn, Piorf Shertepahia Tisja Conhunt”, que
significan:”Tor-Unnuos,
padre de todos. Te invocamos para que bendigas esta unión”.
Luego de eso, lo echamos en una urna, y mezclamos las sangres con un
poco de aceite y de incienso. Para luego quemarlo, y esperar a que se
consuma todo. Mientras firmamos la union con nuestra sangre, y usamos
lo que queda de la cremación, como sello para nuestro pacto, ya que
se ha formado una especie de cera muy pastosa. Cuando terminamos, el
grita a todos:”¡¡¡Saludad
todos, a la primera gran emperatriz de Angälorieth y Rheanecht,
Iridhrial II “La mestiza”!!!”.
De repente, se levantan todos y corean mi nombre.
Bajamos la montaña, y Erhacos me
dice que debe volver a Atenas, puesto que le esta esperando mi
marido, para emprender la travesía hasta Estambul. Mor-Argbarth, me
felicita por el nombramiento y se marcha hacia sus cuevas, aunque me
dice que si necesito su ayuda, que se la pida. Mi hermano, aunque se
le nota un poco de envidia, me felicita y me da un beso en la mejilla
y me abraza, aunque me dice con su humor habitual:”Que
no se te suba el cargo a la cabeza, porque sigo siendo tu hermano”.
En eso, le digo, riéndome:”Tranquilo,
que ya haré lo posible por darte algún cargo que calme mis infulas
de grandeza”. Seguimos
nuestro camino, y cuando se nos hace de noche, paramos. Mañana
seguiré.
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