Día CXXVIII
Día 7 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Durante el día de ayer, estuvimos hablando con nuestros
padres, de como era nuestro tiempo, de la guerra que estaba asolando
todo nuestro mundo, y de como nos habíamos decidido por venir aquí,
a este tiempo. También hablamos de las cuevas, y hubo una frase que
dijo mi madre, que me sorprendió mucho, viniendo de ella, ya que
solia ser poco reveladora, era como si hubiera cambiado en algo su
personalidad. Ella nos dijo:”Tened en cuenta que, lo que veréis,
no es de este tiempo, sino de tiempos pasados, es decir, tal vez
podríais estar viendo quienes habitaban esas cuevas, cuando las
almas primigenias se establecieron en ellas, asi que, si oís
palabras que no entendéis, no es porque sea el idioma de las almas,
es porque son lenguajes ya extintos”. Nos extrañamos mucho
ante tal revelación de mi madre ¿Acaso volveríamos a los tiempos
de Gramanthos momentáneamente, o a los tiempos de Tomas Enrique? Lo
que mas nos extrañaba, era la actitud de mi madre, ya no tan callada
como antes en estos asuntos que hablaba mas mi padre, quien era mas
entendido de estos asuntos.
En ese momento, se lo preguntamos, el porque ahora era asi, y ella
nos dijo:”Hijos míos, al haber alterado el pasado, alterasteis
nuestro presente, el tiempo en que decidimos Eric y yo, venir aquí.
Al haber rescatado a Elizabeth, antes de que la violaran, habéis
hecho que, ese recuerdo, se borre de mi alma y, por lo tanto, yo
tenga ahora una personalidad mas curiosa en lo que a investigación
sobre las almas, se refiere”. Nos dimos cuenta de una cosa, no
solo había cambiado ella, tambien mi padre, quien ahora esta
escribiendo en otro diario, lo que estamos haciendo. Le preguntamos
el motivo por el que lo esta haciendo, y nos dice:”Esto cuando
volváis a vuestro tiempo, os servirá para derrotar a el imperio de
Lerapena y Andromeda, puesto que no solo apunto lo que hacemos,
tambien lo que experimentamos. Cuando volváis a vuestro tiempo, no
seréis los mismos, tenedlo por seguro, cambiareis”. Mientras
hablábamos, habíamos atravesado las frontera con el antiguo
Electorado de Colonia, y ya íbamos en dirección hacia Suiza. El
tren nos dejara en Berna, la capital, y luego nos dirigiríamos en
carruaje hacia Lucerna, a pocos kilómetros de allí.
Se ha hecho de noche, y con ello, cenamos. Mientras seguimos
hablando de donde estará la cueva en la que Tomas Enrique, descubrió
las almas aquí, en el corazón de Europa. Nuestros padres piensan
que esta cerca de las antiguas minas de cobre que utilizaban los
celtas para crear sus primeras armas, aunque luego lo cambiarían por
el hierro. Nosotros pensamos que es en el santuario de la cultura de
Hallstatt, una cultura predecesora de la cultura celta, y que dio
origen a la misma. Ya investigaremos donde es. Por lo pronto, debemos
acomodarnos al poco espacio que hay en el tren para dormir y cenar,
ya que no cenaríamos en el vagón restaurante, debido a que, en este
trayecto cobran mas cara la comida. Al parecer, es un trayecto muy
usado por franceses para acceder a Alemania. Mañana seguire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario