domingo, 4 de febrero de 2018

El Legado del Superviviente(Dia CXXVI)

Día CXXVI
Día 5 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Hoy, es el día de ir hasta Hamburgo. Debemos ir con la mayor rapidez posible a la estación de trenes, para poder tomar el primer tren hacia la ciudad alemana. Tomamos para desayunar algo de nuestras provisiones, ya tendríamos tiempo de conseguir mas cuando estuviésemos en el tren, ya que eso es lo que hemos venido haciendo hasta ahora, tomar provisiones de los trenes y residencias temporales en donde hemos estado. Después de esto, nos aseamos, y bajamos a los carruaje que nos están esperando en la entrada de la hospedería donde nos alojábamos. Le pedimos al conductor del mismo que sea rápido en llevarnos a la estación, ya que perderíamos el tren hacia Hamburgo y debíamos estar dentro de tres días. Era mentira con abandonar Dánzig y llegar a Hamburgo en una semana, era mas que suficiente para despistar a los siervos de Abaddon y de Andromeda, que son los que, actualmente, mas nos persiguen. Me pregunto que estará pasando en nuestro tiempo, en como habrán afectado todos los sucesos que hemos alterado, y que alteraremos, en este tiempo, al transcurso de la guerra con Egertog.
Llegamos a la estación en solo media hora, lo suficiente para comprar el billete hacia Hamburgo, y que no nos pillen. Entramos, y nos dirigimos a las taquillas. Cuando vamos a tomar el tren, me parece ver a mis padres tomando el tren que los dirigirá hacia Dinamarca. Algo me dice que, Henry, mi marido, los vera cuando este en su pequeña travesía por el mar del Norte. Una vez montados, observo mejor, ya que solo esta a un anden de distancia del nuestro, y confirmo mis sensaciones, son mis padres, ¿Que estarán haciendo aquí? De repente, me fijo en que llevan un libro, un libro que me suena mucho. Se titula, Conocimiento Perdido, me acuerdo que lo leí hace mucho tiempo. Ahora se porque están aquí, no solo vinieron a refundar la orden, sino, tambien, a localizar las cuevas que Tomas Enrique de Vigo, visito en su vida. Están buscando lo mismo que mi hermano y yo. Ellos sabían que, Belial, nunca las fue a buscar, no tenia fe en las almas primigenias, albergando una en su interior. Así que, ellos, para compensar ese error de Belial, decidieron venir a este tiempo a buscarlas. Debe ser que la fuente de nuestros poderes, de lo que somos, no se encuentra en nosotros solamente, tambien en como las almas primigenias, se comunican entre si, formando una especie de mente colmena. De ahí que tengamos que ir, en todas nuestras vidas, a esas cuevas.
La noche, esta cayendo, y con ella, empieza un nuevo viaje, otro mas, a esta misión que tenemos que cumplir aquí, a esta misión, que nos impusimos para poder restablecer la paz en nuestro tiempo, un tiempo cada vez mas convulso, aunque cuando vinimos aquí, estábamos ganándoles terreno, no es suficiente, si sabemos que esa malnacida y vieja decrepita de Lerapena, aun esta extendiendo su mal, asi como, todos los hijos bastardos de Abaddon, entre ellos, Andromeda. Mañana seguire.

domingo, 28 de enero de 2018

El Legado del Superviviente(Dia CXXV)

Día CXXV
Día 4 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Llegamos a Dánzig por la noche, a la hora de cenar, allí, ya nos estaban esperando los demás. Al principio, estaban molestos por haberlos dejado atrás, pero luego vimos que sus rostros, cambiaban a la alegría por haber conseguido salvar a Elizabeth. Pero aun no la habíamos salvado del todo, estábamos cerca de Sopot, y se que los siervos de esos malnacidos, no andarían muy lejos, y no se quedarían de brazos cruzados despues de haber herido de muerte a sus lideres, quienes ahora, estarán agonizando, ya que esa habilidad que aprendió mi hermano, no se salva nadie de sus efectos mortales, ni los poderes mas oscuros, ni los mas luminosos, pueden hacer que el efecto se revierta, tal vez ralentizarlo por unos meses, pero tampoco mucho mas, puesto que, pasado ese tiempo, el alma del tótem, empezara a desvanecerse en las sombras del cosmos, abandonando, por unos años, este mundo. Así que, esto nos daría una gran ventaja, que no debíamos desaprovechar, por lo que empezamos a hablar de formar una estrategia de distracción.
Como ya habíamos hablado mi marido y yo, yo quería ir con mi hermano a esas cuevas en Suiza, asi que hablé con el que el fuera quien llevara a Elizabeth y Belial a Inglaterra, y nosotros iríamos a Suiza. Esto lo haríamos con el único fin de que, ellos, pensaran que nosotros llevábamos a Elizabeth y Belial, y que los íbamos a ocultar en Suiza, ya que pensarían que no los íbamos a llevar a Inglaterra por seguridad. Mientras hablábamos, tomamos la decisión de llegar juntos a Hamburgo, allí nos dividiríamos, nosotros tomaríamos el tren que nos llevase hasta Munich, y luego ya tomaríamos el que nos lleva a Lucerna, ya que por allí, según la descripción que nos mostraron esos libros, están las cuevas que descubrió Tomas Enrique de Vigo, hace mas de tres siglos. Ellos, aunque fuera mas largo el viaje, pasarían por los países escandinavos, ya que allí, había apoyos para, por si acaso, formar un plan de huida, en el caso de ponerse las cosas feas. Ademas, algo me dice que el se encontrara con unos viejos conocidos suyos, ya que siento cerca a mis padres mediante la Elothe, solo que se que no nos deben de ver a mi hermano y a mi, aquí.
Ellos, cuando viajaron en el tiempo, aun mi marido y yo, eramos un matrimonio joven, debíamos de tener unos 30-31 años los dos. En ese tiempo, solo teníamos a nuestros hijos mayores, que eran aun, unos niños pequeños, casi unos bebes. Así que creo que se asustarían si nos vieran a mi hermano y a mi, ya con mas de 40 años. Pero a mi marido, no se extrañarían, lo conocen, saben que el siempre se intereso por el pasado de nuestra orden, por conocer el como fue formada, algo que, en gran medida, conocíamos mi hermano y yo, por las historias que, nuestros padres, nos contaron cuando aun eramos niños y ellos ya empezaban a tener puestos de influencia en la misma.
Mientras hablamos de todo esto, nos preparábamos, puesto que, en esta noche, tomaríamos el primer tren rumbo a Hamburgo. No debíamos perder tiempo. Mientras tanto, en el día nos preparamos para el viaje. Mañana seguire.

domingo, 7 de enero de 2018

El Legado del Superviviente(Dia CXXIV)

Día CXXIV
Día 3 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Hoy es el día, es el día de rescatar a Elizabeth. Aunque en el proceso, tal vez veamos algo desagradable, tal vez el intento de violación por parte de Abaddon hacia ella, pero eso no debe detenernos, ya que nuestro objetivo, es el de liberar a Elizabeth de su prisión hecha por los malnacidos de los orionitas, para tormento de ella, y de Belial. No hemos dormido mucho esta noche, estuvimos haciendo guardia mirando al convento, como pensando que nuestra hora de actuar podría ser por la noche. Pero nadie de nosotros observo nada, ni con nuestra visibilidad nocturna, pudimos observar nada, solo a Elizabeth durmiendo y llorando, gritando sordamente una y otra vez el nombre de su amado, William, diciendo lo mucho que lo echaba de menos. Esto afecto muchísimo a Belial, su amada estaba en ese convento, pero aun no era momento de actuar, el cansancio por el viaje, nos haría que fallásemos en nuestra misión. Pero hoy, por la mañana, lo haríamos. Luego de eso, nos dirigiríamos corriendo hacia el tren, y luego, hacia Dánzig, donde nos encontraríamos con los demás.
Salimos de la posada en la que estábamos, despues de un desayuno ligero, para que no nos pesara la comida. Nos dirigimos al convento, hacia la parte trasera, ya que sabíamos que no habría demasiadas monjas orionitas, ni monjes por allí. Subimos con una cuerda por el muro y nos introdujimos, dormimos a algunas monjas y monjes con una Disciplina del sueño, y los arrastramos, quitandoles las ropas y nos las pusimos por encima de las nuestras. Como era por la mañana, ahora estarían en la misa monástica de por la mañana, asi que fuimos a la capilla, y nos camuflamos entre los asistentes. Al frente de la misa, estaba Abaddon, y a la izquierda, su hija, Andromeda. Solo a dos asientos hacia delante nuestra estaba Elizabeth, asi que nos acercamos poco a poco a ella, cuando la llamo susurrandola Belial:”Elizabeth, amada mía, estoy aquí”, ella cambio su gesto de tristeza por el de felicidad, y le dijo:”William, mi amor, te echaba de menos”. Acto seguido, la dijo que no hablara mucho, y que nos acompañara, que íbamos a escapar. Andamos despacio hasta salir por la puerta cuando Abaddon gritó:”¡Vosotros, sabia que vendríais a por ella!¡Os matare!”. En ese momento, antes de que el atacara, mi hermano activa la disciplina mortal, por si acaso había problemas, que les había echado a Abaddon, directamente, y a las otras, por nuestras armas, matándolos en el acto.
Aprovechando la confusión, salimos y nos fuimos en las cuerdas que habíamos echado. Luego, nos fuimos a la estacion en un carruaje, lo mas rápido posible, y tomamos el primer tren que iba con dirección a Dánzig. Cuando nos acomodamos, tiramos las ropas, y Elizabeth se vistió como solia vestirse, como toda una mujer de una corte inglesa, con sus atuendos victorianos, un vestido con un corsé negro y morado con encajes, y una falda larga negra, y nos agradeció haberla rescatado. Mañana seguire.

sábado, 30 de diciembre de 2017

El Legado del Superviviente(Dia CXXIII)

Día CXXIII
Día 2 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Estamos a solo un día de Dánzig, al parecer no hay nieve en las vías. Vamos por unas vías que rodean todo la costa del norte de Prusia, para llegar a Dánzig, que será polaca en unos años, bajo el nombre de Gdansk, cuando Hitler sea derrotado. Ahora mismo estamos desayunando viendo el mar y pensando en todo lo que hemos pasado hasta llegar a este momento, un momento decisivo para todos. Belial sabe que el ver a su amada, depende de lo que hagamos en esta misión, y nosotros sabemos que, el imperio heredero del de Abaddon, seria derrotado definitivamente, si evitamos que, siquiera, Abaddon pueda nacer en la época de mis padres. Yo no quiero mas guerras, mas campañas militares, mas muertes. Soy como mi padre en eso, el, aunque era un guerrero hábil, odiaba las guerras, es mas, lloraba cada vez que volvía de una. Pues yo tambien lloro, para mi, las guerras no deberían de darse, pero, paradojicamente, si queremos la paz para los nuestros, deberá ser a costa de la muerte y destrucción de los otros. A mi hermano, tampoco le gustan, el es noble y tranquilo, adora los momentos con su familia, como yo.
En el mar, vemos como las ballenas nos saludan, mientras nadan tranquilas por las aguas de los mares nórdicos. Solo se deben de preocupar de que los barcos pesqueros, no decidan que ellas sean su próxima captura. En el tren, suena un pequeño cuarteto de cuerda, están tocando una pieza de Haydn, mientras desayunamos unos huevos fritos, unas patatas fritas y un poco de codillo asado. Ahora estamos observando las montañas que quedan a nuestra derecha, y Belial, con desesperación, busca el convento donde esos malnacidos, tienen recluida a su amada. A lo que preguntamos, al ver su mirada perdida en la inmensidad de las montañas:”¿Estas seguro que era en Dánzig, Belial?”, el nos responde:”No, es en un pueblo rural cerca de Dánzig, no me acuerdo de su nombre, pero se que la parada esta antes de llegar a la ciudad, dos paradas antes, porque la primera de Dánzig es la del barrio obrero, y luego la que esta en el centro... ¡Ya se, Sopot, asi se llamaba!”. En ese momento, nos cambia el rostro a Sheamus y a mi, no de decepción al sentirnos engañados, sino de alivio, llegaríamos en unas horas a Sopot, aunque luego iríamos a Dánzig, para reunirnos con mi marido y con el resto.
Llegaríamos a Sopot a la hora de la cena, y al día siguiente, iríamos al convento, para rescatar a la amada de Belial, a Elizabeth, que ahora estará preguntándose donde estará su amado, y si el seguirá vivo. Ya estamos viendo la estación, y el maquinista esta empezando a gritar, para avisarnos de que vamos a entrar en la estación de Sopot. Bajamos del tren, y salimos de la estación, al fondo del todo, vemos el convento. Decidimos hospedarnos en una posada que hay cerca del convento, para observar el interior que, a juzgar por lo que vemos, no esta muy iluminado. Desde nuestra habitación, vemos a una hermosa mujer en el claustro, es Elizabeth, esta escribiendo algo, un diario. Mañana seguire.

sábado, 23 de diciembre de 2017

El Legado del Superviviente(DiaCXXII)

Día CXXII
Día 1 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Apenas he dormido, nuestro viaje a Dánzig, me hace pensar en tantas cosas, en que nos encontraremos en ese convento, en que haremos si vemos a ese malnacido de Abaddon, poner una mano encima a Elizabeth, en todo. Este viaje temporal me esta afectando emocionalmente, nunca había sentido esto en mi vida, el miedo de pensar que fracasaría, o de que todo por lo que una vez luche, se desaparecería con un simple paso en falso. Ahora, se ha levantado mi hermano, mientras yo escribo una carta con una pluma y un poco de tinta china que hay en la habitación. Iré sin Henry, sin mi marido, no porque piense que no es válido, simplemente, tengo otros planes con mi hermano y con Belial. Mi plan es el adelantarme con Belial y mi hermano, a Dánzig, rescatar a Elizabeth, y quedarnos allí a que vengan, luego, mi hermano y yo, iremos a Suiza. Se que el, que mi marido, no se lo tomara bien, pero es por el bien de esta misión, para que tengamos una vía de escape, por si las cosas, se ponen feas, y tenemos que aplicar un plan B. Ademas, algo me dice que no estaremos unicamente Belial, Sheamus y yo, he notado a mis padres allí, en Dánzig.
Despertamos a Belial y nos vamos, no sin antes dejar la carta en la mesita al lado de la cama en la que dormíamos mi marido y yo. Tomaremos el primer tren de la mañana hacia Dánzig, no quiero que, Henry, tenga oportunidad de venir a por nosotros. Tomamos un bizcocho y un poco de chocolate caliente de la casera de la pensión, y nos vamos en un carruaje hasta la estación de trenes, no tardamos mucho, ya que es muy pronto, y aun no está todo el mundo trabajando en las fabricas y demás oficios de la ciudad. Llegamos a las nueve y media a la estación, y tomamos el de las diez. Belial nos presenta como sus primos maternos, Anne-Marie y Oswald Attenborough, y nos montamos en el tren. Belial, nos dice:”No se lo que pretendéis, pero sin ellos, no haremos nada”. A lo que mi hermano, le explica:”Veras, ellos son nuestro plan por si todo sale mal, y tenemos que salir huyendo de allí con tu amada”. A lo que Belial, molesto, le pregunta:”Sheamus, siempre eres el que mas habla, y el que mas me conoces, al parecer, ¿Como sabes todo eso de mi?”. En ese momento, a mi hermano, se le cambia el rostro, y le responde:”Se que no debí hacerlo, pero, en nuestro tiempo, tu diario, es considerado un libro de historia para nuestra orden, asi que, lo leí, y conozco cada aspecto de tu vida”. Ahi, Belial se calma y no vuelve a hablar.
El tren sale, y con el, una nueva etapa de nuestro viaje, se nos presenta, la etapa mas importante de todas, el punto crucial de esta misión, el rescate de Elizabeth. Ahora debe estar leyendo mi marido la carta y poniendo su cara de desaprobación, pero también, de resignación porque se lo he hecho en otras ocasiones, y en guerras incluso. Por eso se que no llegara a estar en un estado de rabia incontrolable, sabe que esto no se lo pediría, si no es necesario, pero esta vez, no es una misión que deba estar el en la vanguardia, debe estar en retaguardia, para darnos una esperanza, un aliento. Mañana seguire.

sábado, 16 de diciembre de 2017

El Legado del Superviviente(Dia CXXI)

Día CXXI
Día 31 de octubre del 1.861 a las 6:30 a.m.
El concierto de anoche, fue el mas raro de todos en cuanto he estado en mi vida. Entre el publico vi a una ingente cantidad de sheghios y pleyadianos, tal vez a algún orionita, pero de muy bajo nivel en la jerarquía de esos malnacidos. Llegamos un poco mas pronto de cuando comenzaba el concierto, y nos sentaron en una mesa, ya que era una sala de conciertos, y tambien un restaurante, casi muy parecido a una especie de cabaret primitivo. Yo me pido un sauerkraut, repollo cocido, y un poco de codillo, junto a un zumo de manzana, mientras mis acompañantes, pidieron cerveza o sidra, solo mi hermano me acompaño en el zumo de manzana, y un poco al principio, mi marido, porque quería estar atento por si nuestros enemigos hacían acto de presencia y tener un plan de huida y capacidad de reacción. Belial, si bien pidió sidra, no la tomo, mas bien vació su jarra y le puso zumo de uva y manzana.
Al parecer, y aunque tuviera una tristeza tal, como para hundirse en la bebida, seguía fiel a sus principios de no beber ni una sola gota de alguna bebida alcohólica. Yo le pregunte sus motivos para ser abstemio y el me dijo:”Soy abstemio, porque algo me hace temer, que el único entre Elizabeth y yo, que se mantendrá algo sereno, seré yo. A saber lo que la han dado para que tome esos malnacidos”. Empieza el concierto, la música, aunque tiene aun ciertos elementos tradicionales, ya están demasiado disueltos, parece mas como una mezcla de Richard Wagner, por el poder que desprende cada melodía ejecutada por los metales y la percusión, y de Béla Bártok, por la extrañeza que suena en las armonías entre los vientos madera y las cuerdas, incluso el actual pianista, que se llama Mathias Steinberg, según palabras de Belial, ejecuta algún acorde exótico, algún acorde de séptima de dominante, algún acorde de novena, casi diluyendo la tonalidad de la pieza ejecutada. Cuando llega la canción de Zwei Wölfe, Belial empieza a llorar. Es su canción, la canción que compuso hace años para ellos.
Oyéndola, casi me hace recordar a las innumerables melodías tradicionales de mi isla, de Irlanda, pero tratadas de forma totalmente romántica, con incluso, variaciones melódicas y armónicas. Veo incluso que alguna, es tratada como un leitmotiv wagneriano, como si de verdad fuera la historia de dos lobos enamorados y que tratan siempre de verse a la luz de la luna. Los cantantes, destrozan la letra con su voz de barítono, casi buffo, esta letra casi parece dedicada a que la cante el compositor y su amada, no dos cantantes que, si bien son muy buenos y apenas desafinan, sus rangos y técnicas usadas, son mas propias de una ópera cómica de Pergolesi, que de una obra wagneriana. Belial, al ir a los cantantes, le da un ataque de ira, que estuvo a punto de decirnos que nos fuéramos. Al terminar el concierto, nos dirigimos a nuestra residencia. Belial esta enfadado, y no es para menos. Aunque se calma, la verdadera canción, el ya la compuso. Mañana, iremos a Dánzig. Mañana seguire.

sábado, 9 de diciembre de 2017

El Legado del Superviviente(Dia CXX)

Día CXX
Día 30 de octubre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Nos levantamos cansados del día anterior, apenas dormimos, debido a que hemos tenido que dormir muy juntos a causa del frio, ya que en estos trenes, aun no hay sistemas de calefacción, solo uno, y de ese disfruta el maquinista, las chimeneas de las maquinas de vapor de agua que hay en el tren, y que ayudan a que el tren funcione correctamente. Estamos a punto de entrar en la estación de Berlin, nuestra ultima parada antes de ir a Dánzig, nuestro destino. Es majestuosa la estación, al mas puro estilo prusiano, demostrando el porque se volvería en la potencia dominante que definiría toda Alemania en el 2º Reich. Esta vez no podemos acceder al vagón restaurante a desayunar, ya que cuando estamos a punto de llegar, cierran ese vagón, asi que decidimos desayunar en las tabernas que hay en la estación, que según por lo que Sheamus leyó en el diario de Belial, son de muy buena calidad los desayunos en las tabernas berlinesas. Vamos a una que se llama Spanische Taverne, a la taberna que regentan unos españoles que emigraron a Prusia, debido al absolutismo que allí imperaba.
Luego de desayunar, salimos de la estación de Alexander Platz, donde nos recoge un carruaje, en dirección a Herzberge, alejados del centro, donde esta el lugar donde nos hospedaríamos. En el camino, vemos una fabrica abandonada que dice que allí habrá un concierto de un conjunto de musica vocal e instrumental muy especial, que usa instrumentos no muy comunes en esa época, en lo que sera Alemania, ademas de cuerdas frotadas, de vientos maderas y metales, incluida una trompeta; y percusión. El conjunto se llama Engelherz. Les comento a mis acompañantes si podemos ir a ese concierto, y Belial me dice:”En ese conjunto toque yo el piano, me fui, porque mi forma de componer, no concordaba con el resto, yo pretendía incorporar elementos mas tradicionales a la música, y ellos eran mas exóticos. Son muy buenos, aunque su música actual, no sea tan buena como antes de estar yo, o cuando yo estuve. Hay una canción que compuse para ese grupo que la tocan mucho, se titulaba, “Zwei Wölfe”, “Dos lobos”, y que la melodía y la armonía, luego las modifique para componer mi “Wolves's love”. Tranquilos, esto es muy habitual en estos tiempos”.
Decidimos ir, la hora del concierto era a las 19:06, una hora rara, pero luego vimos que iban a ir muchos demonios, asi que vimos que era porque es una hora muy mística, ya que si descompones la hora, te salen las 18:66, es decir, las 6:66. Cuando llegamos a donde nos íbamos a hospedar, dejamos el equipaje, comimos, y nos dispusimos a descansar un poco antes de ir al concierto, al parecer, tenían servicio de comida, por lo que cenaríamos en el recinto de la fabrica abandonada. Cuando faltaban dos horas para el concierto, nos arreglamos y nos aseamos, yo me puse un vestido verde con encajes negros y un corsé rojo, mi marido y mi hermano, de traje. Ya os contare lo que vi en el concierto. Mañana seguire.