viernes, 1 de abril de 2016

El Convento de la Lujuria(Capitulo III)

Capitulo III: El cónclave diabólico
Un nuevo día ha comenzado en la vida de la pareja infernal, el tren se ha parado en la frontera de Hungría con Rumanía. Están haciendo un control rutinario de los pasajeros, por si acaso hay algún proscrito o algún criminal al que se le ha retirado el permiso para viajar. En este momento, Kristine y Belial, están nerviosos, se habían escapado de Prusia sin permisos, no iban con la documentación necesaria para ir hacia donde iban. Piensan que están solos, sin nadie que les ayude en esos momentos. Baalberoth no puede ayudarles mucho, ya que no tiene influencia sobre esos asuntos legales.
Pero, parece ser que alguien entre las sombras los oye, una persona que si tiene poder para saber dominar esas situaciones. Es un hombre de apariencia de monarca venido a menos, pero que, sin embargo, todavía tiene mucho poder entre los suyos. Al principio, ninguno sabe quien ese hombre, pero luego de verlo de forma mas detenidamente, se dan cuenta de quien es. En este mundo se llama Jean-Jacques Baudelaire, pero en el mundo espiritual, es un demonio que tiene el nombre de Astaroth, el gran conocedor de los asuntos mundanos, el que tiene mucha influencia sobre reyes, políticos, incluso en Belial, que recuerda que fue el quien le enseño a como ser un buen político y a ser transgresor.
Entonces, el guarda les pide amablemente, que les muestre sus documentos:
-Señores, señorita, podrían enseñarme los documentos, por favor-
En eso van a las maletas y a los macutos que llevan, y se sorprenden, resulta que Astaroth había metido documentos falsos, pero que apenas se les notaba su falsedad, tanto es así, que ni siquiera el guarda los sabría diferenciar a simple vista:
-Aquí tiene usted, esperemos que estén en regla-Dice Astaroth.
Aunque con recelo, el guarda observa los documentos y ve que todo, aparentemente, están bien, que no hay errores, ni nada que pueda hacer ver que eso documentos son falsos o que están caducados:
-Están en regla, disculpen las molestias, pero, ya saben ustedes, estamos en tiempos difíciles y no se puede saber si, quienes llevamos en estos trenes, son buscados por la justicia o son posibles hombres que van a formar revoluciones a donde se dirigen-Explica el guarda.
-No se preocupe, buen hombre, es normal, no podemos fiarnos de nadie en estos tiempos tan oscuros y convulsos-Replica Astaroth, mirando a Belial y sonriendolo.
En ese instante, el guarda se va y deja de nuevo en paz a los enamorados, a Baalberoth y a Astaroth. Entonces Belial, incrédulo por encontrar a su padre en ese lugar, le pregunta:
-Padre, ¿Como me has encontrado, si hace años que no os envió una carta?-
-Hijo mio, no hace falta saber demasiado de ti como para saber que tu, irías a buscar a la mujer de tus sueños que, por cierto, veo que es muy hermosa, mas que Rosier-Astaroth responde en un tono un poco picaresco.
-Gracias Astaroth, o ¿Mejor dicho suegro?-Replica Kristine en un tono jocoso.
-Llámame suegro que, por cierto, se que mi hijo ya te ha transformado en alguien como nosotros-Afirma Astaroth.
En ese momento, llegan a Rumanía, donde los reciben con un carruaje con un aspecto un tanto oscuro y tétrico, parecía que estaba sacado de las novelas a las que Kristine estaba enganchada desde que tenia once años. Cuando se meten en ella, ven a una mujer que tenia apariencia de tener unos cuarenta o cuarenta y dos años mas o menos. Vestía un vestido negro con un faldón rojo. Llevaba puesta encima una capa negra, la cual tenia una capucha amplia. La mujer tenia un aspecto pálido, casi cadavérico. Su pelo era negro como el azabache, sus ojos eran de color miel, aunque tenían algunos destellos rojos.
Entonces, la mujer empieza a hablar:
-Bienvenidos a Rumanía, queridos míos. Hola Kristine, me alegra conocerte y ver que ya no eres una mortal. Tranquila, mi hija, Rosier, no te dará problemas, eres como yo, te ayudare a que ella no se entrometa en tu relación. Por cierto Kristine, eres hermosa, muy hermosa, me recuerdas a mi cuando estaba en esa cárcel del Mar Rojo en la que me puso el tirano de Dios y fui transformada por mi amado marido, Asmodeo-Dice Lilith, con cierto aire misterioso.
-Gracias Lilith, eres muy amable-Dice Kristine, aunque con miedo.
-De nada, pero no suelo ser amable con las personas, ya sabes, Dios no lo fue conmigo, ese misogino pretendía que fuera sumisa a mi ex-marido, Adán, pero yo soy una igual a el, bueno, lo era, ahora vivo en la oscuridad y soy feliz en ella, tengo un marido maravilloso. Ademas, gracias a las “Disciplinas”, he alcanzado un nivel de poder que nadie se puede imaginar, ya aprenderás a controlarlas, mi sobrino, Belial, es muy virtuoso con ellas y sabe enseñarlas, le enseño a su hermano Baalberoth a utilizarlos-Lilith replica.
-¿Que son las “Disciplinas”?- pregunta Kristine.
-Kristine, te lo explicare- Entonces Belial empieza a contar una historia:
“Cuando te transforme en demonio, no solo te casaste conmigo delante de todos los demonios del infierno, tambien te hundiste en la oscuridad, decidiste vivir en ella por siempre y para siempre. Pues veras, cuando haces eso, una serie de capacidades empiezan a desarrollarse en ti, algunos las consideran anti-naturales, pero no lo son, son mas naturales de lo que piensan. Tu como nadie sabes que antes de que Dios “creara” el mundo, había solo oscuridad. Pues bien, en esa oscuridad ya habitaban unos seres, llamados “Los ocultos”, ellos son los que fueron dioses en las antiguas culturas precristianas, Zeus, Dagda, Odin, Ra, Enki, etc.
Pues ellos fueron los primeros en acceder a esas capacidades. Cuando Dios “creo” el mundo, en realidad, no lo creo, solo lo ilumino con su luz, aunque el, era un igual entre “Los ocultos”, pero dominaba unas “Disciplinas” que no eran muy comunes, las de la luz. Entonces cuando Lucifer y sus seguidores, entre ellos yo, su nieto, nos rebelamos ante el, era porque el nos negaba siempre que existiesen otras que las que el nos había enseñado. Pero cuando vimos que, vosotros, antes de venerarlo y alabarlo, teníais como dioses a otros seres con capacidades como nosotros, pero de distinta naturaleza, empezamos a desear a tener dichas capacidades para nosotros. Entonces, muchos de nosotros, empezamos a buscar a esos seres, y nos internamos en la oscuridad.
Cuando los encontramos, empezamos a aprender de ellos esas “Disciplinas” que nos fueron negadas por nuestro creador, Dios. Fue entonces cuando comenzamos una guerra celestial entre los rebeldes, es decir, nosotros, los cuales habíamos aprendido esas “Disciplinas”, y los sumisos a Dios. Cuando fuimos derrotados, nos exiliaron a la oscuridad del mundo, lo cual, al contrario de entristecernos, nos alegro mucho, ya que podíamos seguir aprendiendo de “Los ocultos”.
Fue cuando descubrimos que una de esas capacidades era que podíamos transformar a seres mortales, en seres como nosotros, mediante el consumo mutuo de sangres, es decir, mediante ritos vampiricos. Esa capacidad es la capacidad que use contigo y que Asmodeo uso con Lilith, para convertirla en su esposa”.
Kristine, ante la historia que le acaba de relatar, quiere respuestas:
-¿Conoceré a esos seres, mi amado Belial?-
-Si, mi adorada Kristine, los conocerás justamente en el cónclave al que vamos, puesto que es una reunión muy importante esta vez. Estamos organizando la destrucción del mundo civilizado, para volverlo a sumir en la oscuridad y, así, que el reino de “Los ocultos”, se restablezca y esta vez sea eterno- Responde Belial.
Después de la conversación, hay unos momentos de silencio hasta que llegan al castillo que
tiene Lilith. Es un castillo que, a primera vista, podría parecer un castillo en ruinas, luego se descubre que no es así, solo es la fachada que se veía desde el carruaje, una fachada que parecía ruinosa, como si una guerra hubiera pasado en sus grandes muros de piedra. Cuando están a punto de entrar en el castillo, unos guardas de aspecto raro, como sacados de las leyendas que por allí corrían como la pólvora de los cañones en las guerras. Tenían aspecto de lobos antropomórficos, pero hablaban como humanos.
Eran licantropos, hombres-lobo específicamente. Uno de ellos se les acerca y mira quienes somos los que vamos en ese carruaje. Pero, al ver a Lilith, se echa para atrás y avisa a sus compañeros de guardia de que la dueña ha llegado, dejándolos entrar. Al entrar, todos los allí presentes se quedan en un silencio muy incomodo, no saben quienes han llegado. De repente, un ser con aspecto cadavérico grita en la sala y avisa al resto de nuestra llegada. Entonces, Rosier mira a Kristine con cierto recelo y envidia que no puede ocultarla. Es mas hermosa que ella, parece un rayo de luz entre tanto ser oscuro.
Entonces, un hombre se levanta de su asiento y dice a los asistentes al cónclave: “¡Vayan sentándose en sus asientos, la reunión va a empezar, mis queridos caballeros y mis amadas damas!”. Se sientan todos según como han sido establecidos los asientos en esa reunión. Kristine y Belial, al ser pareja, se sentaran juntos, al igual que Lilith y Asmodeo. El hombre vuelve a decir:
-Damas y caballeros, estamos aquí reunidos en este cónclave, para debatir ciertos asuntos acerca de como provocaremos que nuestros amados maestros, los primeros seres en tener estos dones que tenemos ahora, vuelvan a ser los amos y señores del mundo. Pero antes, quería presentaros a la nueva pareja que hay entre nosotros, mi nieto, Belial, y su amada esposa y recién transformada en alguien como nosotros, Kristine. Esperemos que la oscuridad, sepa ser benevolente con esta pareja, dando paso a una nueva generación de seres enseñados por los maestros, por “Los ocultos”-
-¡Hagamos una orgía en su honor, en honor de la nueva pareja!-Grita Asmodeo.
-¡No! ¡No deseo hacerla, ya me conoces tío!- Le replica Belial.
-¡Ya lo se, sobrinito! Lo decía por nosotros, que hace años que no tenemos. A vosotros, os tenemos reservados unos aposentos para que podáis ejercer vuestras artes amatorias-Dice Asmodeo de forma humorística.
-¡No haremos nada, hijo mio! No hasta que no resolvamos el asunto que nos ocupa ahora mismo- Corta la conversación Lucifer con su voz de demonio.
Asmodeo se calla despues de oír esa voz de parte de su padre, parece que esa voz logra calmar los ánimos lujuriosos de su hijo. La reunión transcurre con mucha tranquilidad, donde se decide que, Belial, forme una gran revolución en Europa, ya que ese es el primer objetivo que el cónclave ha establecido, por ser el centro de poder de muchas grandes potencias de la humanidad de esos años, desestabilizando la política y la economía mundial, para luego, ir proclamando reinos de los maestros en las tierras sublevadas. Luego, su padre, Astaroth, hará que se introduzcan falsos clérigos en la Iglesia, corrompiendola. Posteriormente, aconsejara mal a los monarcas, haciéndolos que empiecen a cobrar impuestos cada vez mas altos y declarando guerras absurdas.
Luego, empieza la orgía. Belial y Kristine ven en ella toda suerte de relaciones sexuales, tríos, parejas de cuatro teniendo sexo. Al fondo, ven a Rosier, teniendo sexo lesbico con una mujer de unos cuarenta años, donde ella se lamen mutuamente los clítoris y están metiéndose varios dedos en su vagina y su ano, gimiendo de placer, retorciéndose como locas poseídas por el deseo. Ese espectáculo hace que los dos amantes empiecen a excitarse, así que suben rápido a los aposentos que se les reservo para su intimidad.
Es una habitación enorme, pero hay algo muy curioso en ella, hay un espejo en ella. De repente, una figura oscura aparece y les dice:
-Aprendices, esta noche no tendréis sexo, mañana sera vuestro rito de iniciación. Tu, Belial, te convertirás en maestro, has demostrado mas que tu padre, y que tu abuelo, tu dominio en las “Disciplinas”. Eres como nosotros, y, al haber transformado a tu esposa en alguien como tu, le has transferido esas destrezas y ella tambien lo será-
-¿Quien eres?- Dice la pareja al unisono.
-Soy Dagda, uno de los que vosotros llamáis “Los ocultos”-Dice la sombra materializándose en un hombre.

Entonces, se van a dormir, para esperar un nuevo día, un día donde Belial y Kristine, dejaran de ser demonios, para convertirse en parte de “Los ocultos”.

martes, 29 de marzo de 2016

El Convento de la Lujuria(Capitulo II)

Entrando en la oscuridad
  Ha empezado un nuevo día en Viena. Hace frio, el sol solo se puede ver como un disco luminoso blanco, pero difuminados los bordes por las nubes que se extienden por el cielo de la capital austriaca. Tiene aspecto de que vaya a nevar en cualquier momento. En la pensión donde se hospedan Baalberoth, Belial y Kristine, solo se pueden calentar por una pequeña chimenea que hay en la sala de estar. En el resto de la casa hace mucho frio, casi parece que estén en la calle, en vez de bajo techo. Belial y Kristine están todavía en la cama, tienen mucha pereza por salir, ya que no quieren sentir el frio que hay fuera, así que están abrazados el uno al otro, para darse calor.
Se sienten muy cómodos ambos al sentir el uno el cuerpo del otro, al sentir el calor corporal de sus cuerpos y la fricción de las pieles de los dos amantes pecaminosos. Se están besando todo el rato, se nota que se aman, puesto que esos besos no son de lujuria, son mas bien tiernos, como si no necesitasen mas que eso para mostrar al mundo el amor impuro, pero, al mismo tiempo, muy puro, puesto que no necesitan palabras para saber que es lo que uno necesita del otro, solo lo sienten como si siempre lo hubieran sentido. No hay duda, a pesar de la enorme diferencia de edad de los amantes, se aman, son dos rebeldes, pero no rebeldes políticos, son algo mas profundo, son rebeldes en el amor.
Pero esa ternura, al sucederse las caricias, los besos, los abrazos, se convierte en un deseo irrefrenable por sentir algo mas que el calor del otro, tambien sentirlo todo él. Esta vez el que tiene, en principio las riendas de la situación es Belial, que dirige su mano hacia los pechos de Kristine, para jugar con sus pezones, a pellizcarlos, para ponerlos mas duros de lo que ya están a causa del frio y la excitación del momento. Luego, lleva a su boca el pecho izquierdo de Kristine y lo empieza a lamer suavemente, mientras que ella se estremece de placer por los juegos que hace la lengua de su infernal amado en su pecho. Con la mano que le queda libre al demonio, masturba a Kristine, la cual empieza a no aguantarse los gemidos, los jadeos ya estaban presentes.
Kristine no puede aguantar mas y con su mano, agarra el pene de Belial y lo empieza a masturbar, primero, lentamente, para ir acelerando el ritmo, haciendo que el demonio empiece a gemir tambien. De repente, y sin mayor reparo, le empieza a lamer su pene y a besarlo en el glande, aparentemente, de forma tímida en un primer momento, pero luego de forma totalmente ansiosa, como si lo desease siempre, como si fuera un deseo irrefrenable, una pasión tan descubierta, que no pudiese ocultarla a nadie. Acelera cada vez mas el ritmo del sexo oral que esta practicando en ese momento.
Belial, desea tambien hacerla disfrutar a ella con su lengua en su entrepierna, así que adoptan una posición donde ambos se estén practicando sexo oral mutuamente. Él coloca su cabeza entre las piernas de ella, mientras ella, se coloca encima pero a la inversa de él, para que él, pueda jugar con su lengua en su clítoris, haciéndola disfrutar de la magia que es el sexo oral. La lame el clítoris de forma casi posesiva, aunque sabe que, en ese momento, nadie le va a quitar el dulce néctar de saborear los fluidos que desprende su amada entre sus piernas a causa de la situación tan morbosa, y erótica, que su amado la esta ofreciendo.
Luego de un rato de estarse saboreando mutuamente, deciden cambiar de posición, esta vez no va a ser Belial quien este encima como el día anterior, esta vez sera Kristine la que tenga tal honor, así que, se incorpora y va introduciéndose el pene de su amante del Averno en su vagina poco a poco, sintiéndolo a cada centímetro. Esta ahora sintiendo como si una explosión de placer le invade todo su cuerpo, aun de una muchacha de diecisiete, pero que ya esta muy acostumbrado a las artes amatorias de otros pretendientes, pero esta vez, no es un arte amatoria cualquiera, es la de un demonio, la mano derecha de Lucifer, que esta enamorado de ella, y ella de el, llevándolos a un estado de éxtasis, de desenfreno sexual. Van cada vez mas rápido los movimientos, llegando a un frenesí que termina en un gran orgasmo.
Se tumban el uno frente al otro, cuando llega Baalberoth y dice en tono gracioso:
-Parejita, levantaos ya, que si no, llegaremos tarde a casa de tía Lilith, y ya sabe Belial como se pone cuando los invitados llegan tarde-
-¡Es verdad! ¡Se me olvidaba que teníamos una reunión con ella!-Dice Belial.
-¿Quien esa tal Lilith y por que la llamáis “tía Lilith”?-Pregunta Kristine extrañada.
-Déjame que te lo explique, aunque aquí Baalberoth y yo, seamos amigos, en el infierno somos hermanos. Lilith es la esposa de nuestro tío Asmodeo, el demonio del deseo carnal. Nosotros somos nietos de Lucifer, y nuestra prima es Rosier, la reina de los incubos y sucubos, los hijos de nuestros tíos. Aunque, digamos que, tanto Baalberoth como yo, tuvimos una relación “especial” con Rosier- Le explica Belial.
-¿Como que “especial”?-replica Kristine.
-Que tanto tu amado Belial como yo, tuvimos una relación incestuosa con ella, lo cual es algo muy típico entre demonios. Pero, no te preocupes, mi hermano es el demonio mas fiel que conozco, así que has tenido suerte, porque el, según me dijo, esta profundamente enamorado de ti, nos hablaba a todas horas de ti al resto de demonios, de una mujer joven que era mortal que la veía en sueños y quería conocerla. Hasta Rosier siente celos de ti, porque, según ella, ¿Como una mortal va a rivalizar con ella en belleza?-Dice Baalberoth intentando terminar con la conversación.
Se levantan corriendo y desayunan deprisa, en unos momentos, llegara un carruaje que los llevara a la estación del tren, y, de allí, irán a Rumanía, donde los recibirá Lilith, aunque en este mundo responde al nombre de Elizabeth Tepes, según dicen, es la nieta, por parte de madre, de Erzebet Bathory, y por parte de padre, de Vlad Tepes, aunque no hay pruebas de que eso sea cierto, pero si que las hay de que, ella, lleva a cabo ritos vampiricos en su castillo en las laderas de los Cárpatos, para así, mantenerse joven y bella para su marido, que tiene un apetito sexual casi insaciable, teniendo bastante gusto por las demonios mas jóvenes, por las sucubos con las facciones mas juveniles.
Se meten en el carruaje, y en cuestión de una hora y media llegan a la estación del tren, es una estación mas grande que la Kristine había visto en Dánzig, aunque se la nota el marcado estilo austriaco, parece del imperio romano, pero con la clásica sobriedad austriaca. Tiene referencias continuas a los mas importantes compositores de esas tierras, aunque en esos tiempos, quienes dominaban los oídos, y las almas, de todos eran los alemanes Wagner y Beethoven, el italiano Paganini y el francés Chopin. Entran y se dirigen al anden donde esta el tren que los llevara a Rumanía.
Pasan los días metidos en ese incomodo y apestoso tren, en el que solo se pueden dar caricias, abrazos y besos los amantes, y enamorados, blasfemos. Hasta que llega la noche y se tienen que ir a sus habitaciones, porque al ser un viaje muy largo, tienen derecho a estar en una de las habitaciones de los primeros vagones. Llegan a la habitación que les ha tocado, cierran la puerta rápido, bajan las cortinas y se besan apasionadamente. No podían aguantar mas, el deseo les mueve y la pasión les domina. Se arrancan las ropas y se vuelven a besar, esta vez, Belial la da la vuelta y la da un beso en el cuello por detrás. Baja por la espalda de Kristine, hasta llegar a su culo, y empieza a hacerla un beso negro, pasando su lengua por el ano de ella. Luego, la penetra con los dedos, hasta que considera que se ha dilatado lo suficiente.
Kristine, en un estado entre de excitación y miedo dice:
-¿Que me vas a hacer?-
-No te preocupes, no te va a doler, si me dejas hacer-Dice confiado.
Entonces, poco a poco, va introduciendo su pene en el ano de la jovencita. Al principio, la duele, porque nunca lo había hecho de esa forma, pero el dolor se fue convirtiendo poco a poco en placer y empieza a gemir, a jadear, a gritar. Hasta que, de repente, Belial la dice:
-¿Quieres realmente unirte a mi?-
-¡Si! ¡Si quiero!-Ella dice excitada.
En ese momento, el la muerde en el cuello, se saca una daga y se raja la muñeca. La ofrece que beba de la herida. Aunque al principio ella se resiste, luego bebe de la herida con autentica pasión y anhelo. El mientras sigue penetrándola analmente, esta sonriendo, porque sabe que, al hacer ese rito vampirico, ella se ha transformado en su reina de los infiernos de una vez por todas, es decir, ella ha abandonado a Dios del todo y se ha unido a las fuerzas infernales, transformándose en la esposa de Belial, en su esposa eterna, en la esposa que siempre tendrá. Ademas, el tambien sabe que ella siempre va estar igual de hermosa que en ese mismo momento, puesto que lo que ellos, los demonios llaman “Disciplinas”, que no es otra cosa que sus poderes, la mantendrán igual que cuando Belial la conoció.
Siguen en ese frenesí erótico, donde los gritos, jadeos y gemidos, invaden la habitación con su sonido. Ahora cambian de posición, pegando la espalda de Kristine en la pared de la habitación y acelerando el ritmo. Ya no la penetra por el ano, ahora lo hace por su vagina, pero a una velocidad enfermiza. Esta vez, Kristine, antes de que su infernal esposo eyacule, se separa de el, y le empieza a comer el pene, cargándose de una pasión desenfrenada y de un deseo inaguantable. Esta muy caliente, tiene los pezones duros y ella mientras le practica sexo oral a su amado, se esta masturbando. Finalmente, los dos llegan, el por el sexo oral, ella, por su masturbación.
En ese momento, caen rendidos, exhaustos, por lo que han hecho esa noche, una noche donde Kristine, ya no es esa chica de diecisiete años que entro en el convento, ni siquiera es la chica que se dedicaba a seducir a a hombres muchísimo mayores que ella, a cambio de algo de dinero para pagarse sus caprichos, los cuales no eran baratos. Esta vez, ella se ha convertido en algo mas, mas oscuro, se ha convertido en una duquesa infernal, en la esposa de todo un demonio que, como el sabe, la amara por y para siempre, puesto que es el amor que buscaba en todas sus encarnaciones en el mundo terrenal.
Durante la noche, ella tiene unos sueños rarisimos, sueña que Belial mataba a unas personas, mientras ella estaba luchando a su lado, parecía como una guerra, pero no una guerra como las que acostumbrada a oír noticias en su entorno. Esta vez, era como una guerra como la que le contaban de pequeña, donde hombres vestidos con pesadas armaduras, y armados con espadas, luchaban hasta la extenuación. Belial, en ellos, estaba en una presencia imponente, como si fuera el líder de uno de los ejércitos que se enfrentaban, mientras ella vestía con una cota de malla y portaba una espada que parecía una falcata.
Se despierta de un sobresalto y Belial la pregunta preocupado:
-Kristine, ¿Que te pasa? ¿Que has soñado?-
-Belial dime ¿Se acerca una guerra?-Ella dice asustada.
-Amada mía, te tengo que decir una cosa. Esa guerra con la que has soñado, es la guerra que ocurrirá entre los siervos de ese tirano que es Dios, y nosotros, los seguidores y la familia de Lucifer. Los teólogos cristianos lo denominan el “Armageddon”, la ultima gran guerra. Es un ajuste de cuentas que tenemos los ángeles exiliados, o caídos, con los que habitan en los cielos, mas concretamente con uno, con el mismísimo Dios. Por cierto, no eres la única mortal a la que un demonio la transforma, Lilith, la esposa de Asmodeo, tambien lo es. Ella, en un principio, era la primera esposa de Adán, pero al rebelarse a Dios, fue expulsada del paraíso, y fue encarcelada cerca del Mar Rojo, donde conoció a Asmodeo, quien la convirtió en su esposa, al igual que yo hace unos momentos te he convertido a ti. Otra cosa, aunque Rosier, mi prima, sea la reina de los incubos y sucubos, ella no los comanda, es Lilith, porque ella, junto a Asmodeo, son los padres de esos demonios del deseo carnal e impuro. Yo, no soy como ellos, podre alentar rebeliones, guerras, todos los desastres políticos que quieras, pero a la hora de amar, amo de forma pura y sincera, es lo que me define, apasionado por todo, incluso en el amor, y yo, mi esposa infernal, te amo, te quiero, te deseo de mil formas posibles-Dice todas estas palabras de forma sincera.

Finalmente, ellos vuelven a dormir, esta vez, Belial, la abraza muy fuerte, para que ella no tema nada y se sienta segura, porque mañana, sera un día muy largo e intenso para ellos. En cuestión de un cuarto de hora, ambos se quedan dormidos, a la espera de un nuevo día.

domingo, 27 de marzo de 2016

El Convento de la Lujuria(Capitulo I)

El demonio en el convento
Era el siglo XIX de nuestra era, en ese tiempo el satanismo, el ocultismo y otras artes de “dudosa” reputación, eran artes que gozaban de mucha popularidad entre las gentes de las altas esferas de la sociedad y, sobretodo, entre los mas jóvenes de dichas clases sociales, los cuales las tenían como una mera expresión de marcar sus pautas frente a las generaciones anteriores y las generaciones venideras. También, en ese entonces, en las clases bajas, se tomaban estas formas de conocimiento, como un acto de rebeldía frente al sistema establecido. Eran tiempos inciertos, donde las revoluciones cada vez eran mas comunes.
Por aquella época, vivía una joven a punto de entrar en el convento, era una novicia de apenas diecisiete años, la cual, después de que, sus padres, la descubrieran ofreciendo sus servicios sexuales a unos viejos decrépitos y pervertidos, a cambio de dinero, decidió que tendría que ir a reflexionar acerca de hasta que punto de bajeza vital había llegado. Vivía en Dánzig, una ciudad del Imperio Prusiano. Se llamaba Kristine Alptraum, era una hermosa adolescente de ojos verdes y castaña de pelo. Era la pasión de los jóvenes hombres y la envidia de las jovencitas y mujeres maduras.
Pero, había algo muy raro en ella, imperceptible al resto de los miembros de su comunidad, eso era que, desde hace bastante tiempo, ella tenia sueños con un hombre, el cual la tenia enamorada, un hombre muy misterioso, como si hubiera salido de esas historias de novela gótica a las tenia tanta pasión por leer, parecía como Dracula, su personaje favorito de esas novelas, pero era mas misterioso, como las novelas de Ann Radcliffe. Era alto, con unos ojos marrones, pero que parecían pintados, y una melena morena, algo canosa, por la edad. Era el hombre de sus sueños, aunque, aparentemente, nunca lo vería por su internamiento en el convento.
Ella, días antes de ir al convento a empezar su ordenación en una de las ordenes de monjas que había donde ella vivía, se pasaba noches enteras llorando, porque nunca conocería a ese hombre que tanto la enamoraba en esos sueños, incluso, pensaba que tal hombre no era real, que solo era producto de la cantidad ingente de libros de novela gótica que ella había leído. Así que, cuando llego el día de entrar en ese convento, llego al mismo con una mirada lánguida y triste, pero algo la decía que debía ir allí, que era su obligación al haber deshonrado a su familia al convertirse en poco mas que en una prostituta.
Los primeros días allí fueron un infierno para ella, los horarios que tenia que seguir de manera estoica, la extrema vigilancia de las hermanas y de la madre superiora y la vida demasiado poco provista de sucesos imprevistos, de emociones fuertes, de pasiones intensas. Ella sentía que esa vida no era para ella, pero debía estar allí, que no podía salir de allí, que era una vergüenza para su familia. Pero luego, empezó a integrarse cada vez mejor en las actividades del convento, a la vida social de esa vida monástica. En gran medida, era resignación de tener que estar en el convento, mas que integración en el mismo.
Cuando pensaba que el amor no estaba reservado para ella, en un día de invierno, muy frió, casi gélido. Se presenta en el convento, un hombre que parecía un vagabundo, por los atuendos que llevaba y la larga y frondosa barba que lucia. En ese momento, al verlo, le recuerda a esos sueños, al hombre que veía en ellos, porque era idéntico a ese hombre, aunque tenia la barba mas arreglada. Entonces, la madre superiora, Ann-Marie la dice:
-¡Kristine! ¡Dejad de mirar a este hombre y dejadle pasar! ¿No ves que necesita un buen aseo y algo de comida?-
-¡Ahora mismo, madre Ann-Marie! ¡Pase buen hombre!- Respondo saliendo de mi trance.
-¡Gracias, hermanas! Les estoy muy agradecido- Nos agradece el hombre.
En ese momento, lo bañan y lo dan de comer. Kristine, no deja de mirarlo ni un momento, parece como hipnotizada por ese hombre, como si algo la dijese que, ese hombre, era el hombre con quien había soñado. Así que, le pregunto su nombre, parecía extranjero a juzgar por su acento:
-¿Como te llamas, forastero?-
-Me llamo William Coleridge, vengo del Imperio Británico, hermana. Aunque no me importaría haber nacido en este convento, porque veo que hay mujeres que sirven a nuestro señor, que son la envidia en el infierno- Responde de forma enigmática.
-¿Y como ha llegado aquí un hombre tan apuesto como tu, de las Islas Británicas?- La duda me puede.
-Digamos que, mis ideas, no encajaban en la recta sociedad británica- Dice riéndose de forma irónica.
-¿Cuando nació bienaventurado hombre?- Hago una ultima pregunta.

-Mi cuerpo hace tres décadas, mi alma, hace mucho, parece que fue ayer cuando luche contra un dictador de origen divino- El la responde.
 Esa respuesta la deja intrigada ¿Que habrá dicho con la edad de su alma? ¿Quien sera ese dictador de origen divino?. Pero esas preguntas las olvida al ver como William, se empieza a desnudar para meterse en la cama. Para ella, era el hombre mas hermoso que había visto en su vida, solo lo hacia sombra el hombre de sus sueños. Cuando cree que el hombre ha percibido que lo estaba observando, se va corriendo a sus aposentos y cierra la puerta enseguida.
Ella no puede mas, no lo aguanta, el ver a ese hombre la ha provocado demasiada excitación, parece ahora un volcán a punto de estallar. Sin mas, se desnuda, dejando sus firmes curvas al descubierto de la luz de la luna y de la oscuridad de la noche. Primero, se acaricia los pechos gentilmente, como si acariciara la cara de su hermano pequeño, Mathias, pero esas caricias son cargadas de lujuria por ese hombre que acababa de observar por unos momentos. Se pellizca los pezones, aumentando su excitación. Empieza a notar como su vagina se esta humedeciendo. Poco a poco, va bajando lentamente su mano por su cuerpo, hasta llegar a su clítoris y empieza a excitarlo con movimientos circulares, muy lentamente, quiere disfrutar del momento. Va aumentando la velocidad y se mete unos dedos en su vagina, siente mucho placer. No puede mas, aunque tiene que ahogar sus gritos, jadeos y gemidos con la almohada, estalla en un gran orgasmo, como hace tiempo que no sentía.
Al terminar, se siente culpable, se ha masturbado, ha quebrantado las normas, así que se autoflagela, para expiar sus pecados hechos esa noche, al masturbarse pensando en un hombre. No puede dormir, ese hombre, William, la ha dejado como “embrujada”. No es hasta despues de media hora, cuando cae dormida, pero tiene sueños en los que aparece ese hombre y están manteniendo las relaciones sexuales mas tórridas y salvajes que ella jamas ha imaginado.
A la mañana siguiente, ella desayuna con el resto de las hermanas y, entonces entra en la estancia William. La habitación se queda en silencio, solo los trinos de los pájaros dan el sonido a ese momento. De repente, Kristine, le ofrece sentarse a su lado. Empiezan a hablar de cosas, el le pregunta cosas de ella, de que trabajaba el antes de ir a Prusia. Era político y escritor, aunque no era tan reconocido como el que el bromeaba diciendo que era su “hermano”, Samuel Taylor Coleridge, pero sus ideas, muy cercanas a las ideas de Lord Byron, hicieron que el fuera expulsado, mas bien, enviado al exilio. Ahora se encontraba escribiendo poemas de revolución y de amores oníricos.
En ese momento la pareció a Kristine que era el hombre de sus sueños, la había dicho todo sobre el, pero algo no encajaba en el, demasiada perfección, parecía como si el estuviese diciendo lo que ella quería oír. Aunque, en su mente aun de adolescente, no parecía importarla lo mas mínimo, solo quería estar con ese hombre que ocupaba ahora sus pensamientos. No solo parecía ser una cara bonita y un cuerpo escultural, tambien era un hombre culto e inteligente.
Entonces, ella le pregunto:
-William, ¿Que opinas de las sagradas escrituras?-
-Yo, si te soy sincero, para mi las sagradas escrituras no son mas que directrices de un dictador a su pueblo sumiso, es mas, no son normas muy sanas, pretender anular lo que es mas humano, el deseo, las emociones, las pasiones. ¿Quien impone que el tener sexo antes del matrimonio, es algo maligno? Solo puede hacerlo el propio humano, que sigue las normas de un dios tirano y absolutista- Responde de forma muy clara.
Por suerte, no lo ha dicho en voz alta y solo lo ha oído Kristine, que podrían echarlo del convento por semejantes declaraciones tan blasfemas acerca de las sagradas escrituras. Kristine no salia de su asombro, ella pensaba lo mismo, solo que no podía expresarlo al estar en el convento, porque la echarían.
  Así que, deciden intimar mas, dedicar a hablar ellos, mientras dan paseos por el claustro del convento, ayudarse mutuamente en las tareas del mismo. Se dedicaban a lanzarse miradas y gestos, invitándose recíprocamente, a sentir el mas hermoso de los sentimientos humanos, el amor. Pero hubo una conversación que a Kristine, hizo querer desentrañar aun mas, el misterio de aquel hombre venido de Inglaterra. El la dijo, mientras recogían los repollos de la huerta del convento:
-Kristine, no hace falta que disimules mas, yo se que durante todos estos años, has soñado conmigo, como yo contigo, desde que te vi en las visiones de la soledad de mis estancias infernales, quise tenerte conmigo, que fueras mi reina de los infiernos, mi Lilith-
-William, ¿Como lo sabes? ¿Quien te lo ha dicho?- Kristine le pregunta asustada.
-No hacia falta que me lo dijera nadie. Veras, bajo este cuerpo de político ingles exiliado, se encuentra el alma de alguien que lucho contra Dios hace miles de años atrás. No soy de este mundo, soy de un mundo que tu conoces solo por las escrituras, de un mundo espiritual. Kristine, soy un demonio, en realidad, me llamo Belial, soy el instigador de las guerras y te deseo, mas bien, te amo desde que te vi- Dijo con voz temblorosa, pero sincera.
-No puedes tenerme, no soy para ti, debo permanecer aquí, en el convento, por la deshonra que le hecho a mi familia prostituyendome. Debo pagar por mis pecados- Seguía asustada.
-No necesitas pagar nada, si te unes a mi, mi amada Kristine. Estoy enamorado de ti, desde que te vi, y se que tu tambien estas enamorada de mi- Nace de el, una voz imponente.
Sin mediar mas palabras, se besan apasionadamente, como dos amantes que llevan años sin verse. A decir verdad, es así, porque solo se veían en sueños. Se recorren sus cuerpos con las manos desesperadamente, acariciándose de forma frenética. El la acaricia los pechos por encima de los hábitos, ella el torso a través de la camisa. Luego, el baja poco a poco, recorriendo lentamente el cuerpo de su amada, primero, la tripa, luego, las piernas, el culo, mientras la besa en el cuello. Ella baja por su cuerpo tambien, lo va desnudando, al igual que el a ella. Ahora ella toma la iniciativa, besa tu cuello, sus pectorales muy bien formados, su torso que denota que tambien fue un soldado alguna vez, su ombligo. Finalmente, le baja los pantalones y empieza masturbarlo, lentamente. Le encanta su cara de placer por el placer que ella le esta ofreciendo, y sin mas contemplaciones, empieza a practicarle sexo oral, empieza lamiendo su pene como si lamiera la nata de una manga pastelera. Le acaricia los testículos con suma delicadeza, no quiere lastimarlo.
Luego, el la levanta, la tira a la cama de los aposentos de la novicia, que ahora esta haciendo realidad el sueño que tenia desde que tenia trece años. La empieza a lamer los pechos de forma enfermiza, son hermosos a sus ojos. La abre las piernas y empiezan a masturbarla, ella empieza a gemir como una loca, esta en el paraíso ahora, aunque el que se lo muestre sea un demonio. De repente, baja el a su entrepierna y empieza a comerla toda la vagina, empezando por lamer su clítoris, hasta metiendo su lengua en su túnel del placer, en la entrada al templo del deseo y la pasión. Se incorpora y poco a poco, va introduciendo su ariete de lujuria infernal, dispuesto a profanar el cuerpo de esa diosa vestida de monja, de esa estatua griega.
Los jadeos, gemidos y gritos, se suceden, como si de una sinfonía se tratase, donde las embestidas del demonio, marcan el ritmo de la pieza, y los gemidos, jadeos y gritos, forman la melodía y la armonía. Es una sinfonía un tanto particular, donde solo hay dos instrumentos, los dos cuerpos de los amantes pecaminosos y blasfemos, que usan distintas técnicas, mientras que se van sucediendo los movimientos, desde un lento, muy erótico y sensual, hasta un prestissimo, mas salvaje y apasionado. Es la Sinfonía de la Pasión y del Amor, llegando al leitmotiv, al orgasmo deseado.
Cuando terminan, se dedican a hablar y el dice a Kristine:
-Kristine, ¿Quieres ser mi reina infernal?-
-Si, William, o ¿tendría que decir Belial?- Lo dice con un cierto aire jocoso.
-Para ti, Belial, mi Lilith, para el mundo, William- Lo dice en tono cariñoso.
-Belial, ¿Que haremos ahora, despues de profanar este templo a Dios?- Lo dice preocupada.
-Esta noche, sobre las nueve y media, luego de que las hermanas cenen, nos escapamos hacia Austria, allí conozco a otro amigo mio que le exiliaron, Henry Keats, aunque se llama en realidad Baalberoth, el rey de la inmundicia- Lo dice convencido de sus palabras. Luego, la besa con ternura.
Cuando cae la noche, despues de cenar, Kristine se vuelve a poner la ropa que antes de entrar en el convento. Este momento lo deseaba desde que entro en el convento, detestaba la ropa de monja. Entonces, escapan de allí, por el muro sur del conjunto del convento. Se montan en un carruaje que los espera allí, y van a toda velocidad hasta la frontera con Austria, donde se ocultan de los guardias de las aduanas. Cuando la atraviesan, van a Viena, allí, en la plaza central, les espera Baalberoth, un señor con aspecto de lord ingles en decadencia, a causa del exilio.
Se hospedan los tres en una pensión de aspecto tétrico, Henry, mas bien, Baalberoth, no podía pagarse otra residencia. Duermen Belial y Kristine en una habitación donde hay una gran cama, mientras Baalberoth duerme en otra con una cama individual con el colchón hecho añicos, esperando a un nuevo día, un día donde empieza una relación blasfema y sacrílega.

jueves, 10 de marzo de 2016

Memorias de un Superviviente(Dia 100, final)

Hoy son las nueve y media de la mañana del doce de enero de 2.037.Hoy todos nos hemos levantado tarde, veniamos agotados de la batalla de ayer y de todos estos dias, o meses, que hemos estado fuera de aqui. Hoy empieza un nuevo reino de paz y prosperidad en este mundo, un mundo que volvera a albergar a estos seres tan ancestrales, como los Arganthios, y los seres que habitamos este mundo despues que ellos, en un renacimiento de esa civilizacion perdida, de ese mundo espiritual perdido, de Arganthi, del mundo que los de mi linaje, tuvieron que abandonar por culpa de esa disputa entre sus hijos, los reyes de Shorejhon, los Emilesios, y los reyes de Yrcanthia, los Feerios.
En eso, mi hija Shannon se acerca a mi. Yo estoy llorando de emocion en este momento, por fin, ese deseo que tenian los Arganthios, mis antepasados, se va a cumplir, donde humanos y Arganthios, se unan en paz y armonia, donde no habra mas luchas de la oscuridad contra la luz, porque no habra ni un estado, ni el otro, habra una penumbra, esa penumbra que hara que todos los seres de este mundo, se conecten y oigan, por fin, La Gran Sinfonia Universal, y puedan alcanzar la perfeccion que se les fue negada, por culpa de la absurda guerra entre dos pueblos que eran hermanos, pero que su extremismo, les hizo enfrentarse.
Yo miro a los ojos de mi hija y la digo: "Aunque estemos construyendo un nuevo mundo, ese mundo necesitara de personas que lo vigilen de no volver a caer en los errores del pasado. Tu, hija mia, seras de esas personas, porque tu eres parte del legado de los que te precedimos, tu y solo tu, comprendes lo que eso significa. Este lugar podra llamarse Oidreacht, es decir, Legado, pero tu eres mi legado, eres la prueba viva de que aun hay esperanza en que el mundo por fin viva esa paz, esa prosperidad, esa armonia que se merece. Tu eres el legado de los Supervivientes, de nosotros, de tu madre y mia. Por eso, hija mia, quiero que guardes este diario que estoy escribiendo ahora mismo sus ultimas palabras, porque son lo que dejare en este mundo cuando lo abandone."
Amigos mios, mis lectores, los que me habeis acompañado en todos estos dias, me despido, porque ya se termino mi historia. Ya no es la historia de Eric Brennan, a partir de ahora, es la historia de Shannon Brennan, mi hija, mi legado. El Legado del Superviviente.

Memorias de un Superviviente(Dia 99)

Hoy son las seis y media de la madrugada del once de enero de 2.037.
Nos hemos levantado con muchas ganas de, por fin, arribar a las costas de nuestra amada Irlanda, mi tierra. Desayunamos lo que podemos, se levanta una leve brisa que hace que nuestro inicio de dia. sea muchisimo mas agradable. Terminamos de desayunar, y elvamos anclas, para continuar con nuestra vuelta hacia la isla esmeralda. Ahora mismo, estamos pasando por el Canal de la Mancha, ese pequeños estrecho que separa Inglaterra de Francia. Tambien pasamos por el Paso de Calois y, finalmente, entramos en el Mar de Irlanda, desembarcando en Geata Farraige, nuestro puerto, el puerto de mi tribu, de Clann Éire.
Cuando nos bajamos del barco, los que me acompañaron en este viaje siempre y yo, besamos los diques y cuando llegamos a tierra firme, la tierra, para ver que no estamos en otro de nuestros sueños delirantes de despues de varios meses viajando por todo el mundo para salvarlo de caer en la mas absoluta maldad. Cuando vemos algo que nos deja aterrados, Geata Farraige, esta siendo invadida por los siervos de la otra secta, asi que nos disponemos a atacar lo que es nuestro(¡¡Siobhe!! Se que has sido tu, intuyo tu maldad en esta accion, ¡Vil traidora!). En eso se me acerca una figura de una mujer con el rostro desfigurado y me dice:"¿No te alegras de verme, Bearnnicht?", entonces descubro quien es:"¡¡Siobhe!! Ramera de la oscuridad, ¡¡Maldigo el dia que te conoci y todos los dias que fuimos pareja!!".
Empezamos a luchar en una pelea de espada contra espada, ella, a causa de las quemaduras, las cuales siguen afectando a sus movimientos, se mueve muy lentamente, pero muy precisa en sus estoques y mandobles. En uno de estos estoques, me da donde Carlos Herrero Ballestero me hirio en el asalto a su aldea, aunque me hace mucho daño, no logra frenarme, asi que yo la doy en una de sus costras, liberando mucha sangre y pus, ademas de hacer que vaya aun mas lenta. Luego, ella intenta darme en una costilla, pero logro repeler el ataque y la derribo cortandola la pierna hasta los nervios, dejandosela inutilizada. En eso, me pide clemencia y yo la digo:"¿¿Clemencia?? Mira a todos los hombres y mujeres que estan luchando. ¿¿Fuiste clemente con sus familias y amigos??". La atravieso con mi espada su pecho, matandola, pero, para asegurarme, la corte el cuello.
Al rato, su otro lider, su primo, que se llama Cormac, muere en el combate tambien, atravesado por la flecha de mi esposa. Dando finalizada la batalla y dandonos la victoria. Salimos raudos y veloces hacia Oidreacht, para celebrar nuestra llegada y nuestra victoria.
Llegamos por la noche, y vemos a todo el pueblo clamando por nosotros, por los que libraron al Clann Éire, de esos siervos de la oscuridad. Luego, cenamos y dormimos, mañana empezaremos nuestro nuevo mundo.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Memorias de un Superviviente(Dia 98)

Hoy son las seis de la madrugada del diez de enero del 2.037.
Nos hemos despertado todos con una sensacion de frio, como si nuestro esqueleto en vez de ser hecho de huesos, fuera hecho de estalactitas y estalagmitas. Estamos tiritando, cosa que es muy frecuente en estos frios, casi gelidos, dias de invierno por los paises escandinavos. Como buen pais nordico, apenas vemos la luz solar, parece como si todo estuviera inmerso en una gran noche espesa, llena de misterios por descubrir, con su oscurdiad imperando por todos los rincones, solo alumbrada por la luz de las hermanas pequeñas del sol, la imponente luna y las estrellas, que son como las eternas vigilantes.
No estan esperando nuestros barcos, esos barcos que nos llevaran de regreso a mi amada Irlanda, esos barcos cargados de ilusiones por un mundo mejor, aunque se que Siobhe nos ha estado siguiendo durante estos dias, algo me lo dice, esa malnacida ha seguido cada uno de nuestros pasos, huelo las quemaduras que la hice en ese duelo que tuvimos ella y yo semanas atras. Pero tambien huelo su miedo a enfrentarse a mi, sabe perfectamente que he alcanzado mucho poder en estas semanas, incluso, mas poder del que ella podria imaginar. Subimos a los barcos, paro miro a mis espaldas, suspiro, porque se que este sera mi ultimo gran viaje.
Nos vamos alejando poco a poco de las orillas de Suecia, veo que Teresa llora, porque se ha tenido que despedir de su amado Harold, pero yo la digo que en un tiempo, podra regresar para verlo, pero que antes debia ayudarme a construir una nueva capital de nuestra sede, segun mi opinion, Oidreacht, es un buen lugar para establecerla, ya que tiene cerca un rio, el mar, y las montañas, asi podremos establecer relaciones comerciales muchisimo mas fluidas, ademas de que es un buen espacio para establecer un archivo, ya que es un lugar amplio y podria albergar una gran edificacion que concentre todos los saberes de todas las disciplinas, desde los venidos de los Arganthios, como los modernos y mas avanzados conocimientos de la actualidad, sera como una gran biblioteca, parecida a la de Alejandria.
Vemos como cada vez que nos alejamos mas de esas castas, nuestra vision se nubla cada vez mas, eso es porque nos estamos acercando a la ciudad que mas sufrio los efectos de la guerra que sumio a este mundo en lo que es ahora, Londres, la eterna capital britanica que ahora es polvo, cenizas y escombros. Una ciudad llena de esplendor de antaño, que, a dia de hoy, solo es una metropolis diezmada y reducida a su minima expresion. Esta de noche, asi que en la desembocadura del Tamesis, echamos el ancla, cenamos y nos vamos a dormir, porque estamos agotados. Mañana seguire.

martes, 8 de marzo de 2016

Memorias de un Superviviente(Dia 97)

Hoy son las seis de la madrugada del nueve de enero de 2.037.
Hoy nos hemos levantado mas temprano, porque queremos atravesar estas estepas tan gelidas lo antes posible, ya que despues, tenemos que ir a Suecia y montarnos en los barcos que alli nos esperan para zarpar rumbao hacia Irlanda. He mandado varios emisarios a las diferentes sedes de la orden alrededor del mundo, porque quiero tener a mi lado a todos los senescales regionales, para construir alli, en Irlanda, la capital de nuestra orden, y la nueva capital de un nuevo reino en la Tierra, o como lo llaman los Arganthios que me acompañan, Arganthi, el renacimiento de su reino caido, despues de esa gran guerra que los aniquilo.
Nos montamos en los caballos que llevamos con nosotros, y vamos a toda velocidad, cuando, de repente, aparece entre la maleza, una bestia colosal, que emite el mismo rugido que la bestia que oimos anoche. Parece como un lobo enorme, pero tiene algunos rasgos de oso y de tigre, como son sus zarpas o como las rayas que conforman su frondoso pelaje, es como una raza mestiza de todas estas. Morghegera, entonces, nos dice: "Tranquilos, esta bestia que presenciais, es una de las que guarda mis dominios, se llaman Shagharts, o guardianes de los oscuros. A juzgar por su presencia, no estamos muy lejos de nuestro destino". Esas palabras nos tranquilizan y seguimos con nuestras galopadas.
Al atardecer, ya hemos logrado atravesar los Montes Urales y estamos a punto de traspasar la frontera con Finlandia, para despues, ir a Suecia. Pero debemos parar un momento para comer una sopa caliente y continuar nuestra marcha, una marcha que nos a hecho recorrer casi todo el mundo, para rescatar a las personas que jure rescatar de todos los peligros posibles a los que se verian envueltas, si seguian en sus lugares de procedencia. Seguimos nuestra marcha, y llegamos a una aldea de sueco-fineses que es de nuestra orden. les preguntamos a los guardias si nos dejarian entrar, y lo hacen, al ver que soy yo quien va con ellos. La aldea se llama "Mörk Dal", es decir, "Valle oscuro", en sueco.
En eso veo que a Teresa se le cambia el rostro, pasa de estar cansada a estar alegre. De repente, se va a los brazos de un hombre bastante alto, casi parece una torre al lado mio. Cuando vuelve agarrada por la cintura por ese hombre, ella nos presenta: "Eric, te presento a Harold Thordendal, el dueño de mis suspiros". Se besan y se alejan un poco de nosotros(sera para hablar de sus cosas, ya que llevan mucho tiempo sin estar cerca el uno del otro jejejjeej). Nos instalamos en un grupo de cabañas en el lado oeste de la aldea(Uyyyy!!! Por fin una cama decente!!!). Yo, sin poder evitarlo, me tumbo en la cama.
En ese momento, se hace de noche, entonces cenamos, cantamos, bailamos, recitamos poesia y, por ultimo, y a causa del agotamiento, nos vamos a dormir. Mañana seguire.