Día CXXXV
Día 15 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Seguimos bajando por la ladera de la montaña hacia la
primera estación de trenes que encontramos. Sabemos que no andarán
muy lejos los siervos de Abaddon, ya que vendrán para recoger los
cadáveres de Egertog y Lerapena. Así que, nos ponemos en marcha y
rápido, antes de que el sol salga del todo tenemos que haber salido
de Lucerna con destino España, ya que allí, esta la casa de Tomas
Enrique, y queremos saber que es el, en toda esta historia que lleva
siglos, atormentando a nuestra familia. Estamos bajando tan rápido y
seguro como podemos, ya que no queremos llegar con ninguna lesión al
tren. Nos falta poco para llegar, solo unos metros mas. A medio
kilómetro vemos como los siervos de Abaddon, suben la montaña para
llevarse los cadáveres. A la cabeza va Andromeda, pero a ella no la
mataremos aun, aunque si que la daremos un susto, para que sepa que,
con nosotros, no se juega. Le hemos dejado una proyección espectral
nuestra, con eso, aunque sea, la debilitara, puesto que hasta las
proyecciones espectrales son mas poderosas que ella.
En este momento, deben de haberse encontrado con ellas y las
intentaran combatir. Nosotros ya hemos llegado al tren, y hemos
sacado el billete hacia España. Nos iremos a Barcelona, y de allí,
tomaremos otro hacia Madrid, con el fin de que lleguemos a la ultima
casa de Tomas Enrique, la casa donde crio a sus hijos junto Itayetzi,
que esta junto a lo que es la Plaza Mayor de Madrid. Aunque sabemos
que unos descendientes de Tomas Enrique, aun viven allí, pero ya son
ancianos. Los últimos descendientes mas jóvenes que tienen Tomas
Enrique e Itayetzi, en este tiempo, son Belial y Elizabeth, y los
hijos de estos, ya que ambos, tienen como antepasado común a ellos
dos, solo que desapareció el antiguo apellido que tenían cuando su
familia emigro, en primer lugar a Irlanda, y luego, a Inglaterra. Los
antiguos apellidos eran De Vigo y México, y los hijos que
sobrevivieron, el que escapo, era Guillermo De Vigo y México, que
paso a llamarse en Irlanda como William Vigo, pero solo tuvo hijas, y
una de ellas se caso con un lord ingles llamado Michael Coleridge, y
otra con un lord escoces llamado George McCallan.
Esto lo se por la multitud de escritos que los descendientes de
Tomas Enrique dejaron en su honor, con lo que yo pude reconstruir
parte del árbol genealógico familiar. Ahora mismo, estamos en el
tren. El viaje durara unos cuantos días, los suficientes como para
que pueda escribir algo sobre lo que hemos vivido en la cueva, como
forma de anexo a este diario que, tu, leerás en alguna ocasión y
quiero que seas tambien participe de mis investigaciones. Aunque creo
que no solo hemos hallado conocimiento en esas cuevas, tambien un
poder superior, del cual haré uso en algún momento de esta aventura
que empece a escribir hace 135 días, y que me ha llevado a vivir
estos momentos tan raros para algunas personas y que, para mi, son de
lo mas normal, puesto que los hemos vivido siempre en mi familia.
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