sábado, 14 de abril de 2018

El Legado del Superviviente(Dia CXXXV)

Día CXXXV
Día 15 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Seguimos bajando por la ladera de la montaña hacia la primera estación de trenes que encontramos. Sabemos que no andarán muy lejos los siervos de Abaddon, ya que vendrán para recoger los cadáveres de Egertog y Lerapena. Así que, nos ponemos en marcha y rápido, antes de que el sol salga del todo tenemos que haber salido de Lucerna con destino España, ya que allí, esta la casa de Tomas Enrique, y queremos saber que es el, en toda esta historia que lleva siglos, atormentando a nuestra familia. Estamos bajando tan rápido y seguro como podemos, ya que no queremos llegar con ninguna lesión al tren. Nos falta poco para llegar, solo unos metros mas. A medio kilómetro vemos como los siervos de Abaddon, suben la montaña para llevarse los cadáveres. A la cabeza va Andromeda, pero a ella no la mataremos aun, aunque si que la daremos un susto, para que sepa que, con nosotros, no se juega. Le hemos dejado una proyección espectral nuestra, con eso, aunque sea, la debilitara, puesto que hasta las proyecciones espectrales son mas poderosas que ella.
En este momento, deben de haberse encontrado con ellas y las intentaran combatir. Nosotros ya hemos llegado al tren, y hemos sacado el billete hacia España. Nos iremos a Barcelona, y de allí, tomaremos otro hacia Madrid, con el fin de que lleguemos a la ultima casa de Tomas Enrique, la casa donde crio a sus hijos junto Itayetzi, que esta junto a lo que es la Plaza Mayor de Madrid. Aunque sabemos que unos descendientes de Tomas Enrique, aun viven allí, pero ya son ancianos. Los últimos descendientes mas jóvenes que tienen Tomas Enrique e Itayetzi, en este tiempo, son Belial y Elizabeth, y los hijos de estos, ya que ambos, tienen como antepasado común a ellos dos, solo que desapareció el antiguo apellido que tenían cuando su familia emigro, en primer lugar a Irlanda, y luego, a Inglaterra. Los antiguos apellidos eran De Vigo y México, y los hijos que sobrevivieron, el que escapo, era Guillermo De Vigo y México, que paso a llamarse en Irlanda como William Vigo, pero solo tuvo hijas, y una de ellas se caso con un lord ingles llamado Michael Coleridge, y otra con un lord escoces llamado George McCallan.
Esto lo se por la multitud de escritos que los descendientes de Tomas Enrique dejaron en su honor, con lo que yo pude reconstruir parte del árbol genealógico familiar. Ahora mismo, estamos en el tren. El viaje durara unos cuantos días, los suficientes como para que pueda escribir algo sobre lo que hemos vivido en la cueva, como forma de anexo a este diario que, tu, leerás en alguna ocasión y quiero que seas tambien participe de mis investigaciones. Aunque creo que no solo hemos hallado conocimiento en esas cuevas, tambien un poder superior, del cual haré uso en algún momento de esta aventura que empece a escribir hace 135 días, y que me ha llevado a vivir estos momentos tan raros para algunas personas y que, para mi, son de lo mas normal, puesto que los hemos vivido siempre en mi familia.

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