sábado, 28 de abril de 2018

El Legado del Superviviente(Dia CXXXVII)

Día CXXXVII
Día 17 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Hemos salido ya de Lucerna, ya nadie puede seguirnos, no saben donde estamos. Para ellos, nosotros ahora somos fantasmas, fantasmas que vienen de un futuro que les es aun muy lejano. Estoy lo estoy escribiendo mientras el resto de mi familia se despierta. Que lejos estoy de mi hogar, ahora ni existiría. Deseo volver a ver los verdes prados de Irlanda, de mi casa. Deseo volver a ver a mis hijos, y disfrutar con ellos. Pero se que aun no puedo, ahora estoy en un tiempo que no es el mio, un tiempo que, para mi, es extraño y hostil. Estoy tomando un bizcocho, mientras saboreo un te verde que me han servido en el servicio de las habitaciones de este tren. Veo como aun rezuma el vapor del agua en la tetera, lo que es señal de que aun esta caliente el te. Se que esto que escribo, tambien lo escribo muy melancólica, pero el ver cual es nuestra misión real, me ha hecho ver tambien el valor de las cosas sencillas de la vida, donde el orgullo y el odio, no tienen cabida en ellas. El estar con mi familia, el ver como mis hijos corretean por esos prados por lo que yo corretee alguna vez de niña.
Estoy mirando por la ventana, y veo como las montañas cada vez se hacen mas pequeñas, signo de que ya estoy dejando los Alpes atrás, pero siempre estarán en mi memoria. Ahora mi familia se levanta. Mis padres, ya mayores, aunque se conservan bien para la edad que tienen, me dan los buenos días. Mi hermano, como siempre, se levanta sin decir nada, se nota que somos gemelos. Si habéis odio bien, al cambiar esos hechos del convento, tambien alteramos nuestros nacimientos, el de mi hermano y mio. Ahora somos los gemelos Shannon y Sheamus Coleridge, dos hermanos que siempre han permanecido juntos, hasta cuando me case con Henry, y el con Helena, los cuatros nos fuimos a vivir juntos en una sola casa, casi criamos a nuestros hijos en esa casa. Pero, por diversos motivos, tuvimos que irnos a vivir a casas separadas. Uno de ellos fue que nuestros padres nos designaron como senescales regionales. A mi me tocó la senescalía de Dinamarca, por proximidad a mi familia política, los Svensson, y a mi hermano, la de Francia, por su esposa. Así que nos tuvimos que separar.
Nos reencontramos en la ceremonia de coronación de ambos, ya que yo, con mis dotes políticas, conseguí cambiar el sistema y que se pudieran tener hasta cuatro grandes maestres de la orden, dos con poderes militares, políticos y económicos, llamados Rex magister, quienes somos Sheamus y yo, y los Dux magister, que son Henry y Helena, quienes pueden intervenir en las tareas de toma de decisiones, pero siempre como consejeros, aunque, en caso de que a mi hermano y a mi, nos pase algo grave, pueden tomar las funciones de nosotros, asi como unos senescales generales de la orden. Esto lo hicimos para que no hubiera diferentes partidarios de uno de los hermanos, o del otro. Ademas, se muy bien que mi hermano es un líder excepcional, aunque tiende un poco a la belicosidad, es sabio. Mañana seguire.

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