Día CXXXVI
Día 16 de noviembre del 1.861 a las 6:30 a.m.
Esta noche he tenido un sueño muy raro. Soñaba que
habíamos vuelto a la cueva, y volvíamos a ver a los recuerdos de
Tomas Enrique y de Itayetzi, pero esta vez ellos nos hablaban de una
manera mucho mas criptica, nos decían que, para solucionar lo que
nos pasaba en el presente, debíamos “reparar el daño hecho”. Yo
no se como interpretar estas palabras, ¿A que daño se refieren? Que
yo sepa, el único daño que se ha hecho, es el que Abaddon lleva
haciendo toda su existencia. De repente, mi padre se levanta, y le
pregunto por ese daño, a lo que el me dice:”¿Te acuerdas de lo
que hizo Gramanthos en las frentes de esos vampiros?”, a lo que
yo asentí y el siguió:”Ellos no eran unos simples vampiros,
eran Abaddon y sus siervos en aquella época. Al marcarlos de por
vida a que fueran almas ligadas a este mundo, tambien, sin quererlo,
y fruto de su odio y orgullo, ligo tambien el mal de las mismas al
mundo. Lo que debemos hacer, no es solo matarlas, sino desligarlas de
este mundo, y la única forma de hacerlo, es cerrando los círculos
en sus frentes, para así, que ellos ya no puedan volver nunca”.
En ese momento, comprendí lo que era ese daño, nosotros, llevamos
milenios siendo como ellos, siendo igual de orgullosos que ellos, lo
que debemos hacer es limpiar todo rastro de orgullo, para poder
eliminar el mal del mundo. Pero, ¿Como lo haremos? En ese instante,
mi madre me dice: “Tranquila, que se la forma. Se donde están
sepultados Abaddon y Siobhe. Solo tendremos que ir allí, y ponerles
un circulo cerrado con un punto, para desligarlos. Están sepultados
en uno de los puntos que visitaremos ahora, en este tiempo, pero en
el nuestro. Ellos están sepultados en Santiago de Compostela. Los
sepultaron allí Egertog y Lerapena, por orden expresa de Abaddon.
Debajo del antiguo cementerio, hay una cripta, en esa cripta, están
sepultados todos los grandes orionitas que han pasado por este mundo.
No te preocupes, no pueden despertarse de ninguna manera, puesto que
son sus cuerpos los que están allí, no sus almas”. Entonces,
ahí comprendemos el motivo que nos ha llevado a que, siempre,
tuviéramos que reencarnarnos, no es por Abaddon, no es por nadie de
su linaje, sino, es por un tema de limpieza del alma, de una purga de
sus errores pasados, por eso estamos aquí.
Ahora estamos a punto de entrar por la Occitania, luego pasaremos
por Marsella, y de ahí, atravesaremos los Pirineos, para alcanzar la
Barcelona del s. XIX, una Barcelona que era la ciudad mas avanzada de
toda España por aquellos años, aunque, despues de la guerra que
sucedió cuando yo era una niña, solo quedó reducida a polvos y
cenizas. Ya no es la ciudad exuberante que antes era. Pero esto es lo
que pasa cuando haces que los seres humanos se enfrenten entre si,
cuando la culpa de todo esto, eres tu, pero en una vida pasada, donde
te pudo el orgullo, y no fuiste capaz de reconocer la dignidad de tu
rival, que aun teniendo métodos poco ortodoxos, supo presentarte
batalla. Mañana seguire.
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